Alguien ha metido lápiz en el proyecto de ley educativa que se lanzó hace unos meses (que va por la quinta redacción, y que comenté el pasado septiembre) y juega a confundir, se utiliza un lenguaje doble, se declara unas cosas y se persigue otras. porque introduce conceptos tales como igualdad, bienestar social, personalización, lucha contra la exclusión, educación inclusiva... o no, porque algunos los acaba negando y a otros los matiza con principios que convierten esa terminología compasiva en papel mojado para quienes van a quedar excluidos, porque no tienen el "talento" que requiere el sistema, ni tampoco les alcanza el "refuerzo" (¿por qué no hablar de actuación preferente o de otra cosa menos antigua?).
Estas querían ser una notas para contribuir a la iniciativa de Izquierda Unida sobre enmiendas a la ley, pero me he quedado en algunos comentarios. A partir de la mitad hablo de mi ámbito que es la tecnología educativa.
Sorprendentemente la ley reconoce al sistema educativo capacidad para actuar con equidad, dar a cada uno lo suyo, ¿por qué cambiar entonces los principios? Porque, dice la ley, "no permite progresar hacia una mejora de la calidad educativa". Destruyamos la equidad en pos de una supuesta mejora, dicen.
Existe cierta esquizofrenia en la redacción, porque en un lugar se señala como prioridades del sistema la lucha contra el abandono. Es contradictorio declarar superada la acción en pos de la equidad y pensar en luchar contra el abandono.
Así que los que mal van parecen tenerlo peor. "Los estudiantes con problemas de rendimiento deben contar con programas específicos" ¿Ese es el único indicador? Qué triste futuro para quienes necesiten ser incluidos, porque sólo se va a hacer cuando sus notas sean malas. El diagnosticador atenderá a los chicos cuando surja un problema de rendimiento. Y las palabras "exclusión" y "abandono" desaparecen una vez se introduce uno en el articulado. Luego todas las medidas contra la exclusión son estructurales, posiblemente acabar en la formación profesional básica.
Siguiendo con los principios, está bien que la Secundaria se pueda hacer a la carta, como parece desprenderse del preámbulo de la LOMCE, pero no deja de ser terrible que los chicos no tengan acceso a una cultura básica porque el principio es el talento -qué gran comodín para cosificar- y no las personas.
Es una ley, además, que está llena de mensajes para un tipo de educadores antipedagógicos y antiguos, que quieren poner en valor aspectos que van de suyo en la educación, pero que al ser enfatizados no dejan de manifestar que es como si nunca se hubieran hecho, o como si exagerar en ellos hiciera mejor la educación, por ejemplo "el valor del equilibrio entre el esfuerzo y la recompensa" (¿qué viene siendo la evaluación?). Su apelación a una "reforma sensata, práctica" de "sentido común" también es inquietante, pues viene a borrar los ajustes finos y los apoyos personalizados y hace que problemas complejos pervivan con nuevos problemas. Esta ley busca "Ciudadanos crecientemente responsables y formales" ¿esto de "formales" se refiere a las antiguas "personas de orden"? Luego sigue: "Elevar los niveles de educación actuales es una decisión esencial para favorecer la convivencia pacífica y el desarrollo cultural de la sociedad". Vamos, que cuando hemos llegado a una de las generaciones mejor formadas necesitamos una educación que embride a los chicos, que van como locos... qué miedo. Posiblemente con la misma idea, en otro lugar se habla de que "Son necesarios canales y hábitos que nos permitan restaurar el equilibrio y la fortaleza de las relaciones entre alumnos, familias y escuelas." Niños y familias son enemigos a los que hay que poner en su sitio. Y otro mensaje antiguo a personas antiguas: hay una sorprendente simplificación del currículo (posiblemente con pretensiones más allá de la comprensividad de la enseñanza) y un arrinconamiento de la Educación artística y las Humanidades.
Esfuerzo, disciplina, currículo clásico... no es un gran plantel el que se ofrece ni sugiere que se esté imaginando otra educación. No parece que los jóvenes vayan a crear una empresa de un motor de búsqueda o de ropa inteligente con este tipo de soluciones pedagógicas.
Se habla de conseguir mejores resultados y la ley ofrece competencias transversales y actitudes clave, como si el que sean transversales y actitudes no suponga un tiempo de trabajo de clase que parece querer dedicarse a otras prioridades de esta ley, sacar mejores notas.
Mayor presión sobre los resultados quizá no genere simultáneamente más espíritu emprendedor (ni va a ayudar a luchar contra el abandono), porque dedicar tiempo a mejorar resultados no deja tiempo para proponer ideas, crear, organizar proyectos... si el modelo de emprendedor es el americano, en ese sistema educativo se están generando bolsas de pobreza. Otras naciones tienen entre sus ciudadanos muchos con gran espíritu emprendedor, pero quizá se basa en la forma en que son criados en sus familias, la capacidad de explorar desde pequeños pongamos por caso y que algunos aparezcan algunos en los noticieros rescatados de pozos y alcantarillas. Es preocupante pensar en un futuro de la sociedad en manos de emprendedores en vez de ciudadanos, ahora entiendo lo del "capitalismo salvaje" con el que ha caracterizado un colega esta ley. Pero es que además la asignatura para los emprendedores es una optativa de Secundaria, no es troncal, lo que la sitúa en un plano contradictorio con dónde pone énfasis la ley.
"La lucha contra la exclusión de una buena parte de la sociedad española propiciada por las altas tasas de abandono escolar temprano y por los bajos niveles de calidad que hoy día reporta el sistema educativo son el principal impulso para afrontar la reforma.", se dice. Sobre resultados se mitifica PISA, según nos cuentan algunos colegas que en el diferencial de puntos de lecto-escritura y cálculo no ven unas diferencias notables; sobre abandono en Secundaria estamos igual que hace 30 años –estaría bien que se aportara series históricas, ya que se intenta hacer pasar por científicas las decisiones adoptadas con un preámbulo que parece un informe-, no podemos sentir ningún orgullo, algo pasa en Secundaria que no hemos sido capaces de resolver en todo este tiempo; algo se estaba empezando a hacer cuando habíamos conseguido pasar de un 33% a un 26%, y parece que la LOMCE es la “purga de Benito” y lo va a reducir al 10%... la pregunta es cómo.
Parece que con itinerarios flexibles. Pero no sabemos con qué recursos.
Y no todo en la vida es elección, de itinerarios, de tiempo en que me formo (el mundo no es un supermercado); a veces hace falta otro tipo de medidas: grupos más pequeños, más personal de apoyo, comedores, colaboración con otros servicios sociales, programas de garantía social que funcionen... justo lo que se han llevado los recortes presupuestarios en educación.
En la ley se apuesta por talento en vez de diversidad e inclusión, trayectorias en vez de personalización, "rutas que faciliten la empleabilidad" (una formación ocupacional para los que no quieren estudiar, como si la formación profesional que se ha organizado en nuestro país fuera un recorrido sencillo, teniendo que realizar el mismo bachillerato y además las disciplinas de Secundaria).
No voy a entrar en el tema de la dirección de los centros, creo que daría para un análisis largo. Me preocupa que su autonomía se base solo en su autoridad, y no en la disponibilidad de recursos para hacerla efectiva.
Tampoco voy a valorar el balizamiento del sistema con evaluaciones. La obsesión de la medida es un negocio para quienes viven de ello, genera daños a las personas etiquetadas y no construye futuro para ningún individuo.
Diagnóstico sin medidas de apoyo. Podría haber un compromiso para invertir en el sistema educativo –o en la unidad correspondiente- cada vez que sus datos sean 2 desviaciones inferiores a la media, por ejemplo.
Por ser mi ámbito de trabajo, he analizado la presencia de las TIC y lo digital en la LOMCE. Las directrices de septiembre están intactas y se han añadido algunos envoltorios contradictorios, coherentes con la redacción actual de la ley.
Para empezar, sus redactores siguen pegados al concepto de "nuevas tecnologías", que tiene la particularidad de que no son tan nuevas, algunas tienen entre 30 y 50 años. Si se utiliza como genérico, es desafortunado.
Las TIC son uno de los 3 pilares de la modernización del sistema, con la lengua extranjera y la formación profesional (asociados). Qué pena militar en un ámbito que van a odiar tanto los renovadores por ser el signo de una "fabrilización" de la enseñanza. Ya pasaba y aquí les van a dar la razón. Vamos a vivir en un fuego cruzado.
Es de agradecer que en este 5º proyecto se haya hecho en el preámbulo una lectura amplia de la función educativa de las TIC, convertida en competencia transversal, cuando se propone: "personalizar la educación y adaptarla a las necesidades y al ritmo de cada alumno". También cuando se anima a que todos impulsen su uso: "Se promoverá el uso, por parte de las Administraciones educativas y los equipos directivos de los centros, de las tecnologías de la información y las comunicaciones en el aula, como medio didáctico apropiado y valioso para llevar a cabo las tareas de enseñanza y aprendizaje".
Sin embargo, mal vamos cuando sus usos se ven como que: "Por una parte, servirá para el refuerzo y apoyo en los casos de bajo rendimiento y, por otra, permitirá expandir sin limitaciones los conocimientos transmitidos en el aula. Los alumnos con motivación podrán así acceder, de acuerdo con su capacidad, a los recursos educativos que ofrecen ya muchas instituciones a nivel tanto nacional como internacional". Esta visión enciclopedista y de refuerzo es atribuir a las TIC un poder que, como la lectura, se tiene que cultivar. La curiosidad no viene del trasto/aparato, viene de maestros que la inducen. Sin embargo, me preocupa que se advierta de que: "El uso responsable y ordenado de estas nuevas tecnologías por parte de los alumnos debe estar presente en todo el sistema educativo". Es contradictorio, o nos metemos de hoz y coz o, si lo dejamos en poco y complementario, corremos el riesgo de no llegar nunca a esos bonitos principios de personalización gracias a las TIC (¿estarán pensando en enseñanza asistida por ordenador, llena de tests, que van dirigiendo al estudiante, sobre los que se ejercita una y otra vez hasta que le salen bien?).
Con respecto a la formación de los docentes, "Las TIC serán también una herramienta clave en la formación del profesorado y en el aprendizaje de los ciudadanos a lo largo de la vida, al permitirles compatibilizar la formación con las obligaciones personales o laborales, y asimismo lo serán en la gestión de los procesos". Se juega con la idea de que la formación permanente va a ser más fácil (y barata) con TIC. ¿Es una medida con vocación de ampliar el acceso o bien de atender otros intereses? Qué modelo formativo hay debajo. Qué peso va a tener lo presencial. Qué recursos de apoyo están previstos.
La ley viene con ganas de unificar, para crear "un ecosistema digital de ámbito nacional" (¿y si habláramos de interoperabilidad como luego se hace en el art. 111.bis?). Es muy loable, para la "difusión, adaptación, reutilización y redistribución", espero que no traiga la obligatoriedad de ninguna plataforma concreta, tampoco de ninguna manera de proceder (todo colgado en repositorios es un futuro poco interesante para la educación) y que sea compatible con la previsible evolución hacia formas insospechadas de TIC, dispositivos y hardware, y que los docentes van a tener libertad para seguir investigando e innovando.
Lamentablemente, nadie va a contar con las universidades en los temas de la formación continua, pues el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte elaborará, previa consulta a las Comunidades Autónomas, un marco común de referencia de competencia digital docente que oriente la formación permanente del profesorado y facilite el desarrollo de una cultura digital en el aula.
TIC aplicadas a la Educación
Reflexiones sobre las TIC y la educación de un husmeador del norte
martes, mayo 28, 2013
miércoles, abril 24, 2013
Libros digitales: una necesidad para una escuela activa radical
Mis amigas Ana Mazoy y Carmen Blanco me vuelven a invitar a una conferencia en el marco de la Semana cultural de la Facultad de Formación de Profesorado y Educación de la UAM. El libro como idea, como idea el libro. Siempre es un placer, gracias. Esta vez el tema es el libro, en concreto las editoriales universitarias y los libros digitales. El subtítulo es ambicioso. “El triunfo de lo inmaterial”. Me acompañan un documentalista y una artista. Soy el tecnólogo y también un pedagogo.
El tema, dicho de sopetón, es que el libro digital parece comerle terreno al analógico, y queremos saber qué pasa en las universidades, en sus prácticas y en su papel alrededor del libro. La pérdida ocurre en la calle y puede estar ocurriendo aquí, donde trabajo. En el ámbito educativo, supone transformaciones que pueden alcanzar el corazón de la escuela, el libro de texto. ¿Y qué van a hacer los maestros? ¿Y qué voy a hacer yo mismo, que llevo más de 20 años enseñando alternativas a los libros de texto y casi 30 estudiándolas? ¿Se anuncia algún final? ¿Qué futuro tendremos? ¿Qué escuela deseamos y qué haremos en ella con estos y otros materiales?
Digamos para empezar que “el triunfo de lo inmaterial”, como lema de esta mesa, es un eslogan sensacional. Buscando con Google, lo encuentro en el Blog ¿qué es el arte contemporáneo? de El País. Aparecen dos estupendas ilustraciones de actividades de los artistas a los que se refiere la noticia, una lancha motora y un ferrari, rodeado de publicidad, todo gustos exclusivos. Resumiendo lo que pone, se trata de una actividad benéfica en la que Vd. puede ser premiado con algo extraordinario, que no es una obra de arte tradicional, sino algo de un gusto exquisito ofrecido por un artista, un paseo único, una performance única.
Por lo que el triunfo de lo inmaterial es, como descubro al construir un wordle con el artículo, algo que ocurre generalmente con TIC, de contenido artístico y que a Vd. le hace vivenciar algo personalizado y único. No sé si los libros pueden llegar a ser exactamente eso. Son sensacionales pero, al menos a mí, todavía no me han facilitado experiencias multisensoriales.
Pensando en el eslogan, particularmente en lo que hace a esto de disfrutar, evoco alguna reciente lectura de Michel Maffesoli, el sociólogo francés, que se refiere a estos tiempos que corren como dionisiacos, para el disfrute, sensoriales, vivenciales… neo-barrocos. Nada espirituales o ascéticos. Muy materiales (perdón, Michel, por tan apretado resumen).
De repente, levanto la cabeza y me descubro en el vagón de tren que me trae a la universidad, y mirando a mi alrededor descubro aquí un ipad, allí una tablet, este un ereader, aquel una laptop… busco fotos del metro de Londres y encuentro algo similar.
La posesión de algo físico tan bonito es el problema, algo que maneja tan bien, pongamos por caso, Apple. Cualquier “maquero” de los que he conocido es un esteta. Esta cuestión de la inmaterialidad relacionada con el disfrute y la posesión es, me parece, bastante maffesoliana. Veamos que el espectáculo barroco es inmenso, ocupa muchas dimensiones: “La catástrofe, el triunfo deportivo, el desfile militar, el festival musical, la explosión de una nave espacial, las reuniones políticas, el rastro de un avión, el embotellamiento urbano, la toma de rehenes, el viaje papal, el sida mostrado como espectáculo, etc. Todo ello contribuye a una suerte de gozoso apocalipsis que, al menos, fragiliza nuestras razonables certidumbres” (Maffesoli, M. (2007). En el crisol de las apariencias. Panorama ético de las estéticas. Madrid: Siglo XXI, p. 39).
Luego nada hay de ascetismo en la frase del triunfo de lo inmaterial, como por otra parte nos avisaron los artistas, sino algo de consumismo y fetichismo. La liviandad del libro con la que parecía jugar esa frase metafórica se trocó en un símbolo de nuestro tiempo que utilizan muy bien los publicistas… fetichismo que, quizá Vds. no, pero yo siento en primera persona en la librería de la UAM, y también me pasa en cualquier librería bien nutrida.
Deseo de posesión que posiblemente es igual al que está detrás de los que descargan compulsivamente libros gratuitos para sus kindles. Porque ese es otro de los problemas que, de manera consciente o inconsciente, nos ha traído aquí, a este debate: que si el triunfo de lo inmaterial es el principio del ocaso de la cultura escrita, en soporte físico de papel, celulosa, vale decir de la cultura occidental. Quizá nos ponemos un poco dramáticos. Porque para analizar este tema deberíamos saber algo sobre los hábitos lectores y del negocio editorial, y algo también de la cultura escolar y de producción de conocimiento en que se inserta todo esto.
Para situar entonces este tema, decir que la Encuesta de hábitos lectores en España (2012), con un resumen ejecutivo en un medio de comunicación, señala que el número de lectores de eBooks ya alcanza el 11,7% de los españoles mayores de 14 años y el 13,1% de los menores entre 10 y 13 años; y que el porcentaje de entrevistados que poseen un eReader alcanza el 9,7%. Estos datos desde luego no son los grandes datos de los teléfonos móviles, pongamos por caso, pero indican que algo está avanzando para hacer posible la ubicuidad del acceso a contenidos multimedia, en concreto la lectura de libros. Tal y como hemos descubierto hace tiempo, los soportes de esta revolución TIC no son importantes –hasta que lo son, es verdad, como en el éxito del móvil ya citado-.
Al parecer, sólo este selecto despliegue de dispositivos provoca algo terrible en el negocio editorial: una piratería que pone en duda la pervivencia de los autores. Si hacemos caso a Daniel Cassany en su artículo en Tribuna de El País del pasado 17 de abril, “Confesiones de un autor pirateado”, observamos que el futuro de los autores pirateados impide seguir produciendo ciencia y conocimiento, luego no habrá más libros. Este fenómeno no es exclusivo de Internet, dice el subtítulo, pero lo cierto es que cada día es más difícil obtener un pago (como autor) por publicar. No he venido a hablar de piratería, ni quiero frivolizar sobre la misma, pero cabe observar que la amenaza de lo inmaterial es la puesta en duda de la misma pervivencia de producción de lo que está detrás de esa inmaterialidad, que es mucha materialidad -como vemos, el lema de esta mesa es, nuevamente, un bonito eslogan-. Con la cultura analógica había una buena solución a la piratería en las copisterías que se llevó a lo digital. El actual gobierno ha decidido tomar otro camino.
Junto a la piratería, el problema parece ser la misma cultura digital, donde los consumidores de esta cultura no pueden ser simultáneamente lectores. Sin embargo, la encuesta comentada ofrece un panorama diferente a esa sospecha:
– el porcentaje de lectores de libros alcanza ya el 63% de la población
– El 59,1% de los españoles mayores 14 años lee en su tiempo libre y el 47,2% lo hace con una frecuencia diaria y semanal.
– El 84,6% de los niños entre 10 y 13 años lee libros en su tiempo libre, de ellos el 77,2 lo hace diaria o semanalmente.
– “Gerónimo Stilton” y “Harry Potter”, los libros más leídos entre los niños de 10 y 13 años.
Entonces la lectura tiene una salud de hierro, el libro bastante futuro, el problema no es el soporte, ni los competidores por el tiempo de los niños y jóvenes, sino cómo mantener este hábito y como seguir generando conocimiento en otro entorno de relaciones económicas de la cultura y las personas.
Vayamos entonces a ver qué se puede hacer por el libro en las escuelas, por el hábito de leer y la producción de conocimiento en algún soporte, donde van a trabajar los maestros que forma el centro donde tiene lugar esta mesa, ese objeto de deseo. Una anécdota, antes de continuar, que a mí particularmente preocupante, sobre la lectura: sólo uno de cada 30 estudiantes de Primero de Maestro tiene, cuando está acabando el curso académico, un carnet de biblioteca para obtener libros analógicos en la biblioteca. Posiblemente no explica sus hábitos lectores –quizá buscan información en sus clases y en Internet-, pero no deja de ser una puerta cerrada.
Hablemos del libro sin demonizar los dispositivos digitales. Que la biblioteca del centro funcione y esté dinamizada. Que se trabaje la escritura creativa. Que las lecturas sean de este tiempo (Verne y Salgari, no, por favor; Harry Potter o No quiero ser violeta). Muchas cosas más, tampoco son mi tema ahora mismo. Y sobre todo, preguntar a la gente, no quedarnos en el tópico. Y se puede hacer con y sin dispositivos tecnológicos, para la ubicuidad.
Quiero mencionar un tema, no menor, en la intersección entre libro y escuela. Se trata del negocio del libro analógico que, enraizado en la escuela que conocemos, es el del libro de texto. Y ese libro va a ser digital. Ya estaba siendo digital cuando estalló la crisis hace 5 años. Eso ha parado la progresión por razones diversas que no vienen al caso analizar ahora, pero va en esa dirección. Los libros fueron revolucionarios en la enseñanza cuando los comenzaron a utilizar los jesuitas en el siglo XVIII, y se convirtieron en un vehículo nacionalista desde el siglo XIX. Sus propuestas de uso cambiaron en los años 70. Pero algunos libros digitales son pdfs enriquecidos, por ejemplo SM (de apariencia exactamente igual a la de los libros impresos). Otros tienen otro lenguaje, son páginas web limpias y sencillas con elementos multimedia y recursos actualizados, por ejemplo Santillana y sus Libromedia y Libroweb, Los libros digitales parecen servir al mismo tipo de prácticas escolares, ilustrar y ejercitar. Así que, permítanme la ironía, todos tranquilos, estamos en un espacio que no parece aventurar un gran cambio, los libros seguirán dando la misma pauta académica, porque los consumidores, en este caso los maestros, mandan y los autores fabrican propuestas para un mercado; los espacios escolares se seguirán utilizando de la misma forma, los agrupamientos y las tareas serán similares. Quizá puedan, o deban, pasar otras cosas en las universidades, las bibliotecas convertidas en centros de recursos, las compras a los tenedores de fondos de libros, el préstamo a usuarios, todo desde el despacho o desde casa… de esto mi colega documentalista en esta mesa seguro que puede hablar mejor que yo.
Llegados a este punto, tras las trompetas del fin del libro, las dificultades para el negocio editorial, las posibilidades de la ubicuidad y los desafíos de siempre de las escuelas –lectoescritura, cálculo, ciudadanía-, junto a la salud de hierro de la lectura –si se le pregunta a los niños- podríamos decir que de todo este recorrido hemos sacado muy poco en limpio entonces sobre el futuro del libro en las escuelas y en las aulas. Si no intervienen otros factores –presiones a gobiernos para nuevas regulaciones o mercados cautivos, nuevos dispositivos- vamos hacia una presencia de libros digitales en diversos soportes que seguirán generando un negocio a unos pocos. Unos productores y distribuidores van a desaparecer, y otros modos y profesionales vendrán a sustituirlos. Podemos aprovechar para reducir el mercado y ganar en democracia cultural. Convertir a los estudiantes en constructores de conocimiento, en productores de sus propios libros, superando la polémica de los soportes y las autorías, remezclando la cultura (que a su vez es remezcla, alguien ha dicho que son anotaciones al margen a los Diálogos de Platón) y haciendo una escuela más social. Dicho de otro modo: ¿Qué nuevas percepciones hay sobre la realidad educativa española? ¿Qué nuevas tendencias epistemológicas adoptar? ¿Qué nuevos compromisos adquirir? ¿Cómo hacerlo produciendo materiales nuevos que den respuesta a esos retos?
Hay una nueva realidad educativa donde los excluidos se cuentan por millones. Con poco cariño para ellos. Como dice Daniel Pennac, un ex - profesor de Secundaria notable autor de libros relacionados con sus vivencias escolares y como docente, hay muchos torpes que necesitan alguien que les ayude. Creo que la escuela puede reconstruirse mediante proyectos inclusivos que ayuden. Y un buen proyecto es fabricar un material que es un libro donde leer el mundo.
Algunas ideas para construir una escuela activa radical las publiqué en un capítulo dentro del libro “Antropología audiovisual”, en Trotta, que coordinó Honorio Velasco y Antonio Bautista. Allí se dan razones por las que es necesario y posible reconstruir el conocimiento en las escuelas, y por qué es una acción solidaria la de indagar la realidad con los nuevos medios y la de recrear el conocimiento en las escuelas.
Otras razones para abordar la cultura contemporánea remezclando aparecen en “Nuevos alfabetismos”, un libro de Lankshear y Knobel, de obligada lectura. Las posibilidades que se abren son enormes, es una oportunidad para establecer conexiones entre la vida personal -ya digital- y la vida como docente, y da pie a realizar una aproximación más social a la lengua desde el dominio de otras competencias. A su lectura –y a la de Kincheloe- me condujo el contacto con el grupo Elkarrikertuz, “indagación creativa”, y su propuesta de reconstruir la educación con algunas de estas ideas: Alfabetizarse, Difundir, Digitalizar, Compartir, Ser creativo, Redes, Todos tenemos algo que contar, Somos históricos, Formamos parte de la memoria colectiva, Narrativas y resonancias, Pensar en el territorio, Interaccionar/Participar socialmente, Dinamizar, Expandir, Percibir una realidad cambiante, Pensar en diversos públicos, Generar un entorno social de aprendizaje, Colaboración/Construcción colectiva de ambientes, Bricolaje, Comunicar emociones, Descurricularizar la escuela. Todo un curso de pedagogía.
Con estos mimbres levantamos durante los últimos 2 años con el grupo de clase de futuros maestros Museopedagogicovirtual, un espacio para abordar temáticas pedagógicas, tecnológicas y profesionales, donde realizar la recuperación de la memoria, la interacción social e intergeneracional, ampliar la mirada sobre las prácticas educativas y la aplicación práctica de recursos. Otro tipo de libros para una escuela en otro mundo. Las universidades pueden generar cambios en la relación con los libros, pero tienen que decidir cambiar sus metodologías y el papel de lo digital.
Imágenes provenientes de:
Michel Maffesoli. Perfil de Facebook.
Página Mac, de Apple.
El triunfo de lo inmaterial. Blog ¿qué es el arte contemporáneo?de El País.
Tribuna, de El País, varias ediciones.
Wordle, aplicación on line.
Virgin reveals 82 London Underground stations to receive Wi-Fi.
Estudio de arquitectos es-parks.
Logo de la Semana El libro como idea, como idea el libro
Libros interactivos en red de SM
Santillana, libros interactivos.
Antropología visual, Editorial Trotta.
Nuevos alfabetismos, Editorial Morata
Museopedagogicovirtual
The Colour Copy Shop - High Street, via Wikimedia Commons
Harry potter, via Wikimedia Commons
Daniel Pennac, Wikimedia Commons.
Joseph-Noël Sylvestre, via Wikimedia Commons
The school library at the Hebrew Reali School, Haifa, 1930, via Wikimedia Commons
The Adventures of Three Englishmen and Three Russians in South Africa
Voyages Extraordinaires, 1867 Hetzel edition of Jules Verne's Voyages et aventures du capitaine Hatteras, Drawn by Édouard Riou, engraved by Pannemaker, via Wikimedia Commons
Nagy Reader, István Nagy [Public domain], via Wikimedia Commons
Newspaper reader, By T. Voekler (Own work) [CC-BY-SA-3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0)], via Wikimedia Commons
Gazette reader By Sandra Cohen-Rose and Colin Rose from Montreal, Canada (Gazette Reader) [CC-BY-2.0 (http://creativecommons.org/licenses/by/2.0)], via Wikimedia Commons
The reader By A. Canella (Octave Uzanne, Le Livre, Paris, A. Quantin, 1880.) [Public domain], via Wikimedia Commons
French language textbook of Ramada I before 1828, via Wikimedia Commons
Textbooks during Japanese Occupation, via Wikimedia Commons
SteacieLibrary By Raysonho @ Open Grid Scheduler / Grid Engine (Own work) [Public domain], via Wikimedia Commons
Bibliotecaestantes By nathan williams from London, UK (Cinema Book Shop) [CC-BY-2.0 (http://creativecommons.org/licenses/by/2.0)], via Wikimedia Commons
toronto library
Left OUT 05 all inclusive ENDA party By Cary Bass (Own work) [CC-BY-SA-3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0)], via Wikimedia Commons
Digamos para empezar que “el triunfo de lo inmaterial”, como lema de esta mesa, es un eslogan sensacional. Buscando con Google, lo encuentro en el Blog ¿qué es el arte contemporáneo? de El País. Aparecen dos estupendas ilustraciones de actividades de los artistas a los que se refiere la noticia, una lancha motora y un ferrari, rodeado de publicidad, todo gustos exclusivos. Resumiendo lo que pone, se trata de una actividad benéfica en la que Vd. puede ser premiado con algo extraordinario, que no es una obra de arte tradicional, sino algo de un gusto exquisito ofrecido por un artista, un paseo único, una performance única.
Por lo que el triunfo de lo inmaterial es, como descubro al construir un wordle con el artículo, algo que ocurre generalmente con TIC, de contenido artístico y que a Vd. le hace vivenciar algo personalizado y único. No sé si los libros pueden llegar a ser exactamente eso. Son sensacionales pero, al menos a mí, todavía no me han facilitado experiencias multisensoriales.
Pensando en el eslogan, particularmente en lo que hace a esto de disfrutar, evoco alguna reciente lectura de Michel Maffesoli, el sociólogo francés, que se refiere a estos tiempos que corren como dionisiacos, para el disfrute, sensoriales, vivenciales… neo-barrocos. Nada espirituales o ascéticos. Muy materiales (perdón, Michel, por tan apretado resumen).
De repente, levanto la cabeza y me descubro en el vagón de tren que me trae a la universidad, y mirando a mi alrededor descubro aquí un ipad, allí una tablet, este un ereader, aquel una laptop… busco fotos del metro de Londres y encuentro algo similar.
La posesión de algo físico tan bonito es el problema, algo que maneja tan bien, pongamos por caso, Apple. Cualquier “maquero” de los que he conocido es un esteta. Esta cuestión de la inmaterialidad relacionada con el disfrute y la posesión es, me parece, bastante maffesoliana. Veamos que el espectáculo barroco es inmenso, ocupa muchas dimensiones: “La catástrofe, el triunfo deportivo, el desfile militar, el festival musical, la explosión de una nave espacial, las reuniones políticas, el rastro de un avión, el embotellamiento urbano, la toma de rehenes, el viaje papal, el sida mostrado como espectáculo, etc. Todo ello contribuye a una suerte de gozoso apocalipsis que, al menos, fragiliza nuestras razonables certidumbres” (Maffesoli, M. (2007). En el crisol de las apariencias. Panorama ético de las estéticas. Madrid: Siglo XXI, p. 39).
Luego nada hay de ascetismo en la frase del triunfo de lo inmaterial, como por otra parte nos avisaron los artistas, sino algo de consumismo y fetichismo. La liviandad del libro con la que parecía jugar esa frase metafórica se trocó en un símbolo de nuestro tiempo que utilizan muy bien los publicistas… fetichismo que, quizá Vds. no, pero yo siento en primera persona en la librería de la UAM, y también me pasa en cualquier librería bien nutrida.
Deseo de posesión que posiblemente es igual al que está detrás de los que descargan compulsivamente libros gratuitos para sus kindles. Porque ese es otro de los problemas que, de manera consciente o inconsciente, nos ha traído aquí, a este debate: que si el triunfo de lo inmaterial es el principio del ocaso de la cultura escrita, en soporte físico de papel, celulosa, vale decir de la cultura occidental. Quizá nos ponemos un poco dramáticos. Porque para analizar este tema deberíamos saber algo sobre los hábitos lectores y del negocio editorial, y algo también de la cultura escolar y de producción de conocimiento en que se inserta todo esto.
Para situar entonces este tema, decir que la Encuesta de hábitos lectores en España (2012), con un resumen ejecutivo en un medio de comunicación, señala que el número de lectores de eBooks ya alcanza el 11,7% de los españoles mayores de 14 años y el 13,1% de los menores entre 10 y 13 años; y que el porcentaje de entrevistados que poseen un eReader alcanza el 9,7%. Estos datos desde luego no son los grandes datos de los teléfonos móviles, pongamos por caso, pero indican que algo está avanzando para hacer posible la ubicuidad del acceso a contenidos multimedia, en concreto la lectura de libros. Tal y como hemos descubierto hace tiempo, los soportes de esta revolución TIC no son importantes –hasta que lo son, es verdad, como en el éxito del móvil ya citado-.
Al parecer, sólo este selecto despliegue de dispositivos provoca algo terrible en el negocio editorial: una piratería que pone en duda la pervivencia de los autores. Si hacemos caso a Daniel Cassany en su artículo en Tribuna de El País del pasado 17 de abril, “Confesiones de un autor pirateado”, observamos que el futuro de los autores pirateados impide seguir produciendo ciencia y conocimiento, luego no habrá más libros. Este fenómeno no es exclusivo de Internet, dice el subtítulo, pero lo cierto es que cada día es más difícil obtener un pago (como autor) por publicar. No he venido a hablar de piratería, ni quiero frivolizar sobre la misma, pero cabe observar que la amenaza de lo inmaterial es la puesta en duda de la misma pervivencia de producción de lo que está detrás de esa inmaterialidad, que es mucha materialidad -como vemos, el lema de esta mesa es, nuevamente, un bonito eslogan-. Con la cultura analógica había una buena solución a la piratería en las copisterías que se llevó a lo digital. El actual gobierno ha decidido tomar otro camino.
Junto a la piratería, el problema parece ser la misma cultura digital, donde los consumidores de esta cultura no pueden ser simultáneamente lectores. Sin embargo, la encuesta comentada ofrece un panorama diferente a esa sospecha:
– el porcentaje de lectores de libros alcanza ya el 63% de la población
– El 59,1% de los españoles mayores 14 años lee en su tiempo libre y el 47,2% lo hace con una frecuencia diaria y semanal.
– El 84,6% de los niños entre 10 y 13 años lee libros en su tiempo libre, de ellos el 77,2 lo hace diaria o semanalmente.
– “Gerónimo Stilton” y “Harry Potter”, los libros más leídos entre los niños de 10 y 13 años.
Entonces la lectura tiene una salud de hierro, el libro bastante futuro, el problema no es el soporte, ni los competidores por el tiempo de los niños y jóvenes, sino cómo mantener este hábito y como seguir generando conocimiento en otro entorno de relaciones económicas de la cultura y las personas.
Vayamos entonces a ver qué se puede hacer por el libro en las escuelas, por el hábito de leer y la producción de conocimiento en algún soporte, donde van a trabajar los maestros que forma el centro donde tiene lugar esta mesa, ese objeto de deseo. Una anécdota, antes de continuar, que a mí particularmente preocupante, sobre la lectura: sólo uno de cada 30 estudiantes de Primero de Maestro tiene, cuando está acabando el curso académico, un carnet de biblioteca para obtener libros analógicos en la biblioteca. Posiblemente no explica sus hábitos lectores –quizá buscan información en sus clases y en Internet-, pero no deja de ser una puerta cerrada.
Hablemos del libro sin demonizar los dispositivos digitales. Que la biblioteca del centro funcione y esté dinamizada. Que se trabaje la escritura creativa. Que las lecturas sean de este tiempo (Verne y Salgari, no, por favor; Harry Potter o No quiero ser violeta). Muchas cosas más, tampoco son mi tema ahora mismo. Y sobre todo, preguntar a la gente, no quedarnos en el tópico. Y se puede hacer con y sin dispositivos tecnológicos, para la ubicuidad.
Quiero mencionar un tema, no menor, en la intersección entre libro y escuela. Se trata del negocio del libro analógico que, enraizado en la escuela que conocemos, es el del libro de texto. Y ese libro va a ser digital. Ya estaba siendo digital cuando estalló la crisis hace 5 años. Eso ha parado la progresión por razones diversas que no vienen al caso analizar ahora, pero va en esa dirección. Los libros fueron revolucionarios en la enseñanza cuando los comenzaron a utilizar los jesuitas en el siglo XVIII, y se convirtieron en un vehículo nacionalista desde el siglo XIX. Sus propuestas de uso cambiaron en los años 70. Pero algunos libros digitales son pdfs enriquecidos, por ejemplo SM (de apariencia exactamente igual a la de los libros impresos). Otros tienen otro lenguaje, son páginas web limpias y sencillas con elementos multimedia y recursos actualizados, por ejemplo Santillana y sus Libromedia y Libroweb, Los libros digitales parecen servir al mismo tipo de prácticas escolares, ilustrar y ejercitar. Así que, permítanme la ironía, todos tranquilos, estamos en un espacio que no parece aventurar un gran cambio, los libros seguirán dando la misma pauta académica, porque los consumidores, en este caso los maestros, mandan y los autores fabrican propuestas para un mercado; los espacios escolares se seguirán utilizando de la misma forma, los agrupamientos y las tareas serán similares. Quizá puedan, o deban, pasar otras cosas en las universidades, las bibliotecas convertidas en centros de recursos, las compras a los tenedores de fondos de libros, el préstamo a usuarios, todo desde el despacho o desde casa… de esto mi colega documentalista en esta mesa seguro que puede hablar mejor que yo.
Llegados a este punto, tras las trompetas del fin del libro, las dificultades para el negocio editorial, las posibilidades de la ubicuidad y los desafíos de siempre de las escuelas –lectoescritura, cálculo, ciudadanía-, junto a la salud de hierro de la lectura –si se le pregunta a los niños- podríamos decir que de todo este recorrido hemos sacado muy poco en limpio entonces sobre el futuro del libro en las escuelas y en las aulas. Si no intervienen otros factores –presiones a gobiernos para nuevas regulaciones o mercados cautivos, nuevos dispositivos- vamos hacia una presencia de libros digitales en diversos soportes que seguirán generando un negocio a unos pocos. Unos productores y distribuidores van a desaparecer, y otros modos y profesionales vendrán a sustituirlos. Podemos aprovechar para reducir el mercado y ganar en democracia cultural. Convertir a los estudiantes en constructores de conocimiento, en productores de sus propios libros, superando la polémica de los soportes y las autorías, remezclando la cultura (que a su vez es remezcla, alguien ha dicho que son anotaciones al margen a los Diálogos de Platón) y haciendo una escuela más social. Dicho de otro modo: ¿Qué nuevas percepciones hay sobre la realidad educativa española? ¿Qué nuevas tendencias epistemológicas adoptar? ¿Qué nuevos compromisos adquirir? ¿Cómo hacerlo produciendo materiales nuevos que den respuesta a esos retos?
Hay una nueva realidad educativa donde los excluidos se cuentan por millones. Con poco cariño para ellos. Como dice Daniel Pennac, un ex - profesor de Secundaria notable autor de libros relacionados con sus vivencias escolares y como docente, hay muchos torpes que necesitan alguien que les ayude. Creo que la escuela puede reconstruirse mediante proyectos inclusivos que ayuden. Y un buen proyecto es fabricar un material que es un libro donde leer el mundo.
Algunas ideas para construir una escuela activa radical las publiqué en un capítulo dentro del libro “Antropología audiovisual”, en Trotta, que coordinó Honorio Velasco y Antonio Bautista. Allí se dan razones por las que es necesario y posible reconstruir el conocimiento en las escuelas, y por qué es una acción solidaria la de indagar la realidad con los nuevos medios y la de recrear el conocimiento en las escuelas.
Otras razones para abordar la cultura contemporánea remezclando aparecen en “Nuevos alfabetismos”, un libro de Lankshear y Knobel, de obligada lectura. Las posibilidades que se abren son enormes, es una oportunidad para establecer conexiones entre la vida personal -ya digital- y la vida como docente, y da pie a realizar una aproximación más social a la lengua desde el dominio de otras competencias. A su lectura –y a la de Kincheloe- me condujo el contacto con el grupo Elkarrikertuz, “indagación creativa”, y su propuesta de reconstruir la educación con algunas de estas ideas: Alfabetizarse, Difundir, Digitalizar, Compartir, Ser creativo, Redes, Todos tenemos algo que contar, Somos históricos, Formamos parte de la memoria colectiva, Narrativas y resonancias, Pensar en el territorio, Interaccionar/Participar socialmente, Dinamizar, Expandir, Percibir una realidad cambiante, Pensar en diversos públicos, Generar un entorno social de aprendizaje, Colaboración/Construcción colectiva de ambientes, Bricolaje, Comunicar emociones, Descurricularizar la escuela. Todo un curso de pedagogía.
Con estos mimbres levantamos durante los últimos 2 años con el grupo de clase de futuros maestros Museopedagogicovirtual, un espacio para abordar temáticas pedagógicas, tecnológicas y profesionales, donde realizar la recuperación de la memoria, la interacción social e intergeneracional, ampliar la mirada sobre las prácticas educativas y la aplicación práctica de recursos. Otro tipo de libros para una escuela en otro mundo. Las universidades pueden generar cambios en la relación con los libros, pero tienen que decidir cambiar sus metodologías y el papel de lo digital.
Imágenes provenientes de:
Michel Maffesoli. Perfil de Facebook.
Página Mac, de Apple.
El triunfo de lo inmaterial. Blog ¿qué es el arte contemporáneo?de El País.
Tribuna, de El País, varias ediciones.
Wordle, aplicación on line.
Virgin reveals 82 London Underground stations to receive Wi-Fi.
Estudio de arquitectos es-parks.
Logo de la Semana El libro como idea, como idea el libro
Libros interactivos en red de SM
Santillana, libros interactivos.
Antropología visual, Editorial Trotta.
Nuevos alfabetismos, Editorial Morata
Museopedagogicovirtual
The Colour Copy Shop - High Street, via Wikimedia Commons
Harry potter, via Wikimedia Commons
Daniel Pennac, Wikimedia Commons.
Joseph-Noël Sylvestre, via Wikimedia Commons
The school library at the Hebrew Reali School, Haifa, 1930, via Wikimedia Commons
The Adventures of Three Englishmen and Three Russians in South Africa
Voyages Extraordinaires, 1867 Hetzel edition of Jules Verne's Voyages et aventures du capitaine Hatteras, Drawn by Édouard Riou, engraved by Pannemaker, via Wikimedia Commons
Nagy Reader, István Nagy [Public domain], via Wikimedia Commons
Newspaper reader, By T. Voekler (Own work) [CC-BY-SA-3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0)], via Wikimedia Commons
Gazette reader By Sandra Cohen-Rose and Colin Rose from Montreal, Canada (Gazette Reader) [CC-BY-2.0 (http://creativecommons.org/licenses/by/2.0)], via Wikimedia Commons
The reader By A. Canella (Octave Uzanne, Le Livre, Paris, A. Quantin, 1880.) [Public domain], via Wikimedia Commons
French language textbook of Ramada I before 1828, via Wikimedia Commons
Textbooks during Japanese Occupation, via Wikimedia Commons
SteacieLibrary By Raysonho @ Open Grid Scheduler / Grid Engine (Own work) [Public domain], via Wikimedia Commons
Bibliotecaestantes By nathan williams from London, UK (Cinema Book Shop) [CC-BY-2.0 (http://creativecommons.org/licenses/by/2.0)], via Wikimedia Commons
toronto library
Left OUT 05 all inclusive ENDA party By Cary Bass (Own work) [CC-BY-SA-3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0)], via Wikimedia Commons
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miércoles, febrero 13, 2013
Cuando nos preguntamos por "La fugacidad de las políticas, la inercia de las prácticas"
Me hacen llegar amablemente las coordinadoras un ejemplar del libro "La fugacidad de las políticas, la inercia de las prácticas" (Barcelona, Octaedro, 2012).
Las investigadoras (porque son mayoritariamente mujeres, 11, y 3 varones), lideradas por Juana Sancho y Cristina Alonso, se preguntan por la capacidad de las TIC para transformar la enseñanza y por qué no estamos ya allí. Lo hacen mediante el estudio de 4 casos de otros tantos centros, tres de Secundaria y uno de Primaria, que han sido singulares en la integración de las TIC en Cataluña.
Hacen un diagnóstico de la innovación poco alentador para la Secundaria (y el centro de Primaria permite hablar de algunos matices para ese nivel): hay un discurso rupturista, pero prácticas continuistas; las prácticas TIC se centran en la repetición, el reconocimiento, la memorización, anclar y afianzar la gramática tradicional de la escuela (Tyack y Tobin), lo tecnológico se come todo el espacio de lo que podría ocurrir en las aulas.
Se trata del análisis del espacio de intersección entre dispositivos, acción docente y políticas públicas. Las autoras encuentran inconsistencias, incongruencias e insuficiencias. Hay una presencia casi anecdótica de las TIC en la enseñanza.
En la lectura amena que ofrecen me he puesto a anotar hitos y elementos facilitadores de lo innovador en las escuelas e institutos de los casos analizados. Encuentro los siguientes:
- Los docentes podemos ser quienes cambiemos el mundo y sus elementos constituyentes cada día de nuestras vidas. Hace falta una nueva identidad de los profesores de la Educación Secundaria. Que cada docente sea capaz de autorizarse a cambiar su práctica. Con reflexión pedagógica.
- La formación inicial y permanente del profesorado podría tener un papel transcendental en el cambio. En el centro. Con proyectos. Una explicación a la sorprendente demanda de más formación TIC: apropiarse, localizar, integrar y gestionar los recursos TIC para poner en marcha las ideas pedagógicas.
- Las prácticas educativas son rupturistas. Se buscan o se hacen para otra escuela. Los estudiantes tienen un papel protagonista. Hay una relación pedagógica renovada de profesores y estudiantes. Lo tecnológico desaparece Los docentes se apropian de las TIC. Las TIC se utilizan más allá de fuentes de información, ejercitación o herramientas. La organización de la enseñanza se realiza mediante proyectos de trabajo.
- La historia del centro es un aval para el cambio.
- Es fundamental la dirección o un núcleo director. Importancia del equipo que lidera. Hay un renovado papel del coordinador TIC del centro educativo.
- Es necesario un equipo. El equipo es estable. Los equipos innovadores permanecen unidos en el tiempo. Tienen un proyecto compartido.Un buen clima de trabajo. Una cultura de colaboración. Hacen propuestas colaborativamente. Viven en un ambiente de intercambio y circulación (de ideas, físico).
- Estos profesores tienen capacidad de compartir con otros espacio, tiempo, recursos e ideas. Rompen espacio y tiempo escolares, la concepción disciplinar del currículo.
- Trabajan en una escuela con dotaciones renovadas, donde se deben preocupar muy poco de su funcionalidad, el acceso a los recursos es fácil Puede haber implicación económica de las familias y la comunidad donde está el centro educativo para las políticas de dotación. Tienen capacidad de captar fondos (para políticas de dotación).
Si Vd. es docente y cree que puede reunir todos estos elementos, felicidades, podría estar preparando un salto hacia otro tipo de escuela.
Al leer mis notas, me acuerdo de una propuesta de Teresa Lugo, que denomina matriz TIC. Una herramienta para planificar las TIC en las instituciones educativas.
Volviendo al libro, las autoras reivindican otras políticas de integración de las TIC (o de articulación de las TIC y las tecnologías del aprendizaje y la comunicación o TAC) construidas con los actores, para evitar lo que anuncia el título de la obra, la fugacidad de las políticas (una reforma cada 4 años, también en las políticas sobre TIC) y la inercia de las prácticas. Son precisamente las inercias un punto de análisis con el que cierra la obra, y hay explicaciones para todos los gustos: es un profesor desautorizado, la forma en que trabaja es la única vía para realizar su trabajo, no sabe hacerlo de otro modo, busca tranquilidad. Estas explicaciones se las dieron diferentes profesores, no ocurren a la vez en el mismo profesor. Algo parecido ha contado Betty Achinstein, para quien el elenco de resistencias al cambio es sensiblemente distinto al inicialmente propuesto por las teorías de la organización escolar al uso, pues los profesores que no se incorporan a la reforma actúan acomodándose a la reforma sin cambiar su propia práctica; seleccionando algunos aspectos de varias tradiciones educativas para construir la identidad pedagógica preferida (eclecticismo); o seleccionando algunos aspectos de varias tradiciones educativas para construir la identidad pedagógica no percibida como amenazada (pragmatismo).
o0o
2012 fue el año en el que se puso patas arriba el estado de bienestar, en duda que determinadas políticas públicas asociadas al bienestar de la ciudadanía deberían tener continuidad, desde la igualdad y para la cohesión social. Se trata de algunas conquistas fruto de una lucha centenaria. Viene a mi memoria la emoción de mi padre al recordar, con ocasión de la aprobación del estatuto de los trabajadores en 1980, que había sido con la II República cuando se había establecido legalmente una conquista de 1919, la jornada de trabajo de 8 horas diarias para los trabajadores.
Se nos dice que estas políticas sociales deberían ser sustituidas por otras políticas. En lo que hace a la enseñanza que incorpora TIC he realizado un análisis para el caso de Madrid y he valorado uno de los borradores de la reforma educativa en marcha en este mismo blog. Se intenta dar respuesta a los principios de eficacia de recursos y competencia sin condiciones para hacerlo desde esta política. La supuesta transformación de la enseñanza que se deriva de esta política es de muy difícil cumplimiento sin otros cambios en los principios y en la gestión de este cambio. Algo así nos están indicando las autoras del libro que comento cuando reclaman otra forma de hacer política.
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Joaquín Paredes
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domingo, enero 20, 2013
Sobre la influencia de la universidad y para una nueva relación con la sociedad
Vengo de la lectura de una contribución de mi colega Wolfgang Müller (RheinMain University of Applied Science), "Educación Popular o Aprender a leer el mundo", al ciclo de conferencias de la Fundación Rosa Luxemburgo en México para profesionales de la educación, que ha sido seguido por profesores comprometidos con esta actividad con un notable éxito. A mí me parece que los principios con los que quiere refundar Wolfgang la educación popular también son útiles para pensar en la educación universitaria y la educación en general: enseñar y aprender considerando lo emocional, la empatía, la convivencia y las obligaciones; articular un reconocimiento individual hacia el educando, siempre que sea posible: estar-ahí, igualdad, ser-así; acabar con la retórica política en la educación; y sacar de lo educativo todos los prejuicios y estereotipos
Desafortunamente, la educación pública en Madrid, particularmente en la Secundaria, decidió hace años maltratar a las personas, tratarlas como delincuentes, y gozarse en los momentos en que los jóvenes
fallan, como si fueran demostraciones de unas premisas para juzgarlos, suspenderlos y que lo que hacen es excluir. Eso, que como padre me conmovió, me hizo preguntarme por el tipo de educación que estaba impartiendo en la universidad: hacía más de 18 años que no me aprendía una lista de nombres de estudiantes de mi clase, los proyectos que hacemos estaban centrados en resolver dificultades profesionales concretas pero no en ayudar a los demás -los ciudadanos-, y lo que observo cuando visito las escuelas me hace preguntarme qué estado haciendo los últimos años, porque nada de lo que yo he intentado que llevaran mis antiguos alumnos está allí.
Desafortunamente, la educación pública en Madrid, particularmente en la Secundaria, decidió hace años maltratar a las personas, tratarlas como delincuentes, y gozarse en los momentos en que los jóvenes
fallan, como si fueran demostraciones de unas premisas para juzgarlos, suspenderlos y que lo que hacen es excluir. Eso, que como padre me conmovió, me hizo preguntarme por el tipo de educación que estaba impartiendo en la universidad: hacía más de 18 años que no me aprendía una lista de nombres de estudiantes de mi clase, los proyectos que hacemos estaban centrados en resolver dificultades profesionales concretas pero no en ayudar a los demás -los ciudadanos-, y lo que observo cuando visito las escuelas me hace preguntarme qué estado haciendo los últimos años, porque nada de lo que yo he intentado que llevaran mis antiguos alumnos está allí.
Cuando se lo cuento, Wolfgang se sorprende del poco impacto de lo pedagógico en la sociedad española. Mi contestación es que la influencia pública de los pedagogos en la sociedad sólo se
nota en artículos esporádicos en el principal periódico, El País, enfadados, nunca a tiempo de los
problemas que ocurren, a veces para temas corporativos.
El problema de la influencia en el fondo quizá sea una mezcla de problemas de comunicación de los propios pedagogos, mala construcción de profesión de docente (por la historia remota y reciente, por la falta de estructuras colegiadas, en la cotidianeidad) y una situación defensiva interesada a todo lo que se pueda decir sobre las prácticas docentes que lleva a un clima de desconfianza igual de interesado. Proyectos, iniciativas y recursos compartidos incluidos.
Sobre los problemas de comunicación de los propios pedagogos, hay que empezar diciendo que la prensa profesional (semanal, mensual) tiene firmas invitadas, un elenco que llega a los profesores que la leen, tengo entendidos que varios millares. La labor del boletín de doctores y licenciados de Madrid es de este tipo, y buena, miles de profesores de Secundaria reciben sus propuestas. Pero sólo acrecienta la fama de quienes escriben, me parece que no crea una corriente de simpatía por un pensamiento más científico sobre temas educativos.
La universidad estuvo mucho tiempo lejos de lo cotidiano -aunque también hace mucho tiempo que la investigación educativa ya no está tan lejos-, ha fallado en su estrategia comunicativa, fue muy conservadora en la renovación de las metodologías a principios de los 70, no ha cautivado a los profesores...
Quienes lo han conseguido, con una retractación pública de los viejos métodos, y han participado en jornadas y actividades organizadas por profesores, se han convertido en apóstoles de ideas propias y tienen sus seguidores. Pero cuando estos profesores universitarios comunicadores mueran, morirá su vínculo.
Las guerras de área de conocimiento, donde hay algunos catedráticos conservadores, con enfoques tecnocráticos-conductistas, y otro grupo con un nicho de seguidores, tampoco ayudan a que se alcen voces razonables que responden a los problemas educativos.
La decisión de los partidos de derecha de convertir la educación en una trinchera viene a acallar cualquier planteamiento. Pensar críticamente la educación es entregar armas a quienes la acechan.
La falta de recursos está generando también un nuevo foso, porque los momentos de contacto que suponía la formación continua facilitada por profesores universitarios, los proyectos de investigación y otras actividades se reducen a muy poco.
Sobre la mala construcción de profesión de docente (por la historia reciente, por la falta de estructuras colegiadas, en la cotidianeidad) decir que los profesores tienen la sensación que de que han llegado a ser profesores sólo por su esfuerzo y dedicación, por su práctica. Este forma de construir la profesión creo que es fruto de la falta de asociaciones profesionales durante la dictadura, de la incorporación masiva de docentes con el advenimiento de la democracia que no conocieron otra tradición más que el reglamentismo, de un cuerpo docente formado en soledad y que acoge a nuevos docentes a los que se vacuna contra aventuras, y por una movilidad de los equipos docentes que hace que hasta entre 7 y 10 años no te integres a un equipo definitivo y todos los años cambies...
Wolfgang me habla del fascismo latente en Alemania durante los setenta y ochenta. Yo no acabo de creérmelo, me parece una crítica facilona. Me invita a denunciar ese fascismo cotidiano. En eso sí que creo.
La narración de lo que podría ser la educación se queda en unas ideas que la investigación hace tiempo desdeñó, pero no hay manera de acabar con ellas, es una narrativa poderosa que los miedos y algunos episodios cotidianos se encargan de reforzar.
Los profesores tienen además en España un hábito que es la queja sobre cómo son considerados por la sociedad. Quizá los padres no saben expresarse con respeto hacia lo que hacen los profesores. Pero los profesores tampoco saben hablar con los padres. Lo viven con violencia. La idea de servicio público creo que hay que entrenarla. Si los padres no entienden a la escuela quizá es porque las escuelas (tanto quienes trabajan en ellas como los que pensamos e investigamos sobre las mismas) no nos estamos explicando bien.
Hay episodios de violencia, muy pocos, que sirven para alimentar un sentido de victimismo, como acabo de comentar. Pero un tercio de fracaso escolar, de adolescentes a los que se les dice que no valen, es una enorme violencia sobre la sociedad.
Por terminar, hay una situación defensiva interesada a todo lo que se pueda decir sobre las prácticas docentes que lleva a un clima de desconfianza igual de interesado.
La descalificación de la universidad es, en el fondo, evitar que alguien pueda juzgar y pronunciarse sobre el trabajo que se hace. La dictadura desapareció hace muchos años, la visión antigua y empobrecida de la educación que había en la universidad ya cambió. Pero nada de eso vale para quienes han construido en solitario y en precario su profesión. Tienen fantasmas en su cabeza: me roban mis ideas, se aprovechan de mí, trabajan poco... Todos dedicamos bastante tiempo y empeño a nuestra profesión como para pensar que hay otros que hagan menos que nosotros y estén mejor. Bauman, un sociólogo polaco conocido por su análisis de la sociedad digital contemporánea, recuerda que la mayoría apreciamos el valor de lo que tenemos mediante la comparación con lo que otros tienen. Es muy humano, pero la causa de mucha violencia desde que el mundo es mundo.
Recuerdo un análisis polémico de la profesión docente de un conocido sociólogo español. Con independencia de que lo que allí se dijera fuera equilibrado y justo, el tono crítico acabó en pelea.
Una muestra extrema del ambiente de desconfianza y miedo lamentablemente lo he vivido en primera persona, en un episodio que ha derivado en un acoso a mi persona a través de las redes sociales.
Analizando con frialdad el proceso de acoso y amedrentamiento que he vivido creo que del estatuto actual de esta relación entre profesionales aparece:
.una forma de juzgar la comunidad educadora el error, la verdad y la autoría, el origen y la legitimidad del conocimiento,
.una forma de verse esa comunidad como colectivo que genera conocimiento en la red, .inseguridad de esa comunidad sobre la gestión del conocimiento que se genera,
.odio a los que desde fuera de esa comunidad les digan algo,
.percepción de esa comunidad de relaciones asimétricas escuela-universidad o práctico-experto -como si un académico autorizara o desautorizara su conocimiento al interpretarlo-.
Por encima de lo que representa una agresión concreta, es una muestra de la fragilidad y violencia oculta en las relaciones entre universidad y resto de profesionales.
No todo es así. Hay otras iniciativas que permiten un trato igualitario, influyente y activo. En ese sentido, las redes sociales están teniendo notable éxito en la difusión de ideas pedagógicas. Los profesores innovadores están ávidos de noticias para aplicar en sus clases. La universidad puede tener cabida en estos nuevos foros, sin querer imponerse sobre nadie. Algunos de mis colegas lo saben muy bien y lo hacen fenomenal, entran en la categoría de apóstoles de la que hablé arriba, contra lo autoritario aún latente en el sistema. Ojalá esta filosofía se distribuya en el rizoma de relaciones y genere una nueva cultura para los centros educativos que, quizá, recupere una relación que nunca se debió romper.
El problema de la influencia en el fondo quizá sea una mezcla de problemas de comunicación de los propios pedagogos, mala construcción de profesión de docente (por la historia remota y reciente, por la falta de estructuras colegiadas, en la cotidianeidad) y una situación defensiva interesada a todo lo que se pueda decir sobre las prácticas docentes que lleva a un clima de desconfianza igual de interesado. Proyectos, iniciativas y recursos compartidos incluidos.
Sobre los problemas de comunicación de los propios pedagogos, hay que empezar diciendo que la prensa profesional (semanal, mensual) tiene firmas invitadas, un elenco que llega a los profesores que la leen, tengo entendidos que varios millares. La labor del boletín de doctores y licenciados de Madrid es de este tipo, y buena, miles de profesores de Secundaria reciben sus propuestas. Pero sólo acrecienta la fama de quienes escriben, me parece que no crea una corriente de simpatía por un pensamiento más científico sobre temas educativos.
La universidad estuvo mucho tiempo lejos de lo cotidiano -aunque también hace mucho tiempo que la investigación educativa ya no está tan lejos-, ha fallado en su estrategia comunicativa, fue muy conservadora en la renovación de las metodologías a principios de los 70, no ha cautivado a los profesores...
Quienes lo han conseguido, con una retractación pública de los viejos métodos, y han participado en jornadas y actividades organizadas por profesores, se han convertido en apóstoles de ideas propias y tienen sus seguidores. Pero cuando estos profesores universitarios comunicadores mueran, morirá su vínculo.
Las guerras de área de conocimiento, donde hay algunos catedráticos conservadores, con enfoques tecnocráticos-conductistas, y otro grupo con un nicho de seguidores, tampoco ayudan a que se alcen voces razonables que responden a los problemas educativos.
La decisión de los partidos de derecha de convertir la educación en una trinchera viene a acallar cualquier planteamiento. Pensar críticamente la educación es entregar armas a quienes la acechan.
La falta de recursos está generando también un nuevo foso, porque los momentos de contacto que suponía la formación continua facilitada por profesores universitarios, los proyectos de investigación y otras actividades se reducen a muy poco.
Sobre la mala construcción de profesión de docente (por la historia reciente, por la falta de estructuras colegiadas, en la cotidianeidad) decir que los profesores tienen la sensación que de que han llegado a ser profesores sólo por su esfuerzo y dedicación, por su práctica. Este forma de construir la profesión creo que es fruto de la falta de asociaciones profesionales durante la dictadura, de la incorporación masiva de docentes con el advenimiento de la democracia que no conocieron otra tradición más que el reglamentismo, de un cuerpo docente formado en soledad y que acoge a nuevos docentes a los que se vacuna contra aventuras, y por una movilidad de los equipos docentes que hace que hasta entre 7 y 10 años no te integres a un equipo definitivo y todos los años cambies...
Wolfgang me habla del fascismo latente en Alemania durante los setenta y ochenta. Yo no acabo de creérmelo, me parece una crítica facilona. Me invita a denunciar ese fascismo cotidiano. En eso sí que creo.
La narración de lo que podría ser la educación se queda en unas ideas que la investigación hace tiempo desdeñó, pero no hay manera de acabar con ellas, es una narrativa poderosa que los miedos y algunos episodios cotidianos se encargan de reforzar.
Los profesores tienen además en España un hábito que es la queja sobre cómo son considerados por la sociedad. Quizá los padres no saben expresarse con respeto hacia lo que hacen los profesores. Pero los profesores tampoco saben hablar con los padres. Lo viven con violencia. La idea de servicio público creo que hay que entrenarla. Si los padres no entienden a la escuela quizá es porque las escuelas (tanto quienes trabajan en ellas como los que pensamos e investigamos sobre las mismas) no nos estamos explicando bien.
Hay episodios de violencia, muy pocos, que sirven para alimentar un sentido de victimismo, como acabo de comentar. Pero un tercio de fracaso escolar, de adolescentes a los que se les dice que no valen, es una enorme violencia sobre la sociedad.
Por terminar, hay una situación defensiva interesada a todo lo que se pueda decir sobre las prácticas docentes que lleva a un clima de desconfianza igual de interesado.
La descalificación de la universidad es, en el fondo, evitar que alguien pueda juzgar y pronunciarse sobre el trabajo que se hace. La dictadura desapareció hace muchos años, la visión antigua y empobrecida de la educación que había en la universidad ya cambió. Pero nada de eso vale para quienes han construido en solitario y en precario su profesión. Tienen fantasmas en su cabeza: me roban mis ideas, se aprovechan de mí, trabajan poco... Todos dedicamos bastante tiempo y empeño a nuestra profesión como para pensar que hay otros que hagan menos que nosotros y estén mejor. Bauman, un sociólogo polaco conocido por su análisis de la sociedad digital contemporánea, recuerda que la mayoría apreciamos el valor de lo que tenemos mediante la comparación con lo que otros tienen. Es muy humano, pero la causa de mucha violencia desde que el mundo es mundo.
Recuerdo un análisis polémico de la profesión docente de un conocido sociólogo español. Con independencia de que lo que allí se dijera fuera equilibrado y justo, el tono crítico acabó en pelea.
Una muestra extrema del ambiente de desconfianza y miedo lamentablemente lo he vivido en primera persona, en un episodio que ha derivado en un acoso a mi persona a través de las redes sociales.
Analizando con frialdad el proceso de acoso y amedrentamiento que he vivido creo que del estatuto actual de esta relación entre profesionales aparece:
.una forma de juzgar la comunidad educadora el error, la verdad y la autoría, el origen y la legitimidad del conocimiento,
.una forma de verse esa comunidad como colectivo que genera conocimiento en la red, .inseguridad de esa comunidad sobre la gestión del conocimiento que se genera,
.odio a los que desde fuera de esa comunidad les digan algo,
.percepción de esa comunidad de relaciones asimétricas escuela-universidad o práctico-experto -como si un académico autorizara o desautorizara su conocimiento al interpretarlo-.
Por encima de lo que representa una agresión concreta, es una muestra de la fragilidad y violencia oculta en las relaciones entre universidad y resto de profesionales.
No todo es así. Hay otras iniciativas que permiten un trato igualitario, influyente y activo. En ese sentido, las redes sociales están teniendo notable éxito en la difusión de ideas pedagógicas. Los profesores innovadores están ávidos de noticias para aplicar en sus clases. La universidad puede tener cabida en estos nuevos foros, sin querer imponerse sobre nadie. Algunos de mis colegas lo saben muy bien y lo hacen fenomenal, entran en la categoría de apóstoles de la que hablé arriba, contra lo autoritario aún latente en el sistema. Ojalá esta filosofía se distribuya en el rizoma de relaciones y genere una nueva cultura para los centros educativos que, quizá, recupere una relación que nunca se debió romper.
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12:49 p.m.
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viernes, diciembre 21, 2012
Un grupo, unos aprendizajes, unas propuestas de cómo encarar la formación de futuros docentes aprendiendo de lo que hacemos
La lectura de vuestros blogs de clase de la materia TIC en educación infantil me ha mostrado vuestra fuerza, vuestras ganas de aprender. Estas notas las he ido armando según iban apareciendo cosas que me han hecho ponerme a pensar mientras os leía.
Felicidades, no es un trabajo pequeño el que hemos hecho. Creo que hemos disfrutado -por lo que contáis algunas- y que hemos hecho un gran esfuerzo -como de una forma u otra decís la mayoría-. Me ha permitido conoceros un poco más, de donde venís (muchas personas están buscando una nueva oportunidad en el mundo laboral, y por eso son algo más mayores que habitualmente en esta carrera), qué esperáis (tenéis muchas esperanzas) y hacia dónde os dirigís.
Había un prejuicio en algunas de vosotras hacia el campo de las TIC, como si el peso de una escuela imaginaria oculta determinara un deber ser de la escuela infantil... un problema más para poder arrancar el aprendizaje y la investigación, un estupendo desafío para pensar qué escuela hemos vivido y la escuela que podemos llegar a protagonizar.
Sorprende que para vosotras haya sido la primera vez de tantas herramientas, formas de trabajar y protagonismo en vuestro aprendizaje... Esto debería hacer pensar a quienes diseñan planes de estudio, los que convirtieron en 2008 esta asignatura de TIC en educación (que era común en todo el país) en una opción de cada universidad (incluso hay universidades donde no se imparte). También a mis compañeros, que os dan apuntes, que no os dejan investigar, aunque sea más trabajo para todos.
Me da que pensar las muchas veces que he leído lo de: al principio estaba perdida, tenía miedo, susto, no me enteraba de nada, la actividad o el blog eran una tarea compleja, me generaba estrés... incluso, que era un desastre (así, sin concretar quién o qué).
Alguna persona está incluso tensa, molesta, e intenta herir... es un comportamiento algo pueril, lo lamento mucho, siendo tanto el trabajo desarrollado y tan buenas las calificaciones obtenidas, que haya que hacer daño para liberarse. Enfermizo. Como en las evaluaciones anónimas. Como en todo lo anónimo, tumultuoso, generado con saña.
Parece que la paciencia, mirarlo con otros ojos, preguntar y decidirse a trabajar ha sido lo que más ha ayudado a superar sus temores entre quienes lo cuentan, aprender algo de lo que no se sabe nada, y atreverse a investigar un entorno rutinario y predecible.
Esto demuestra en primer lugar que nadie nace entrenado para participar y buscar el conocimiento con los medios que se le facilitan. Venimos de un sistema donde necesitamos la aprobación de un adulto para todo. Somos tan buenos estudiantes en ese sistema que por eso llegamos aquí. Quizá por eso también hay algunas personas que están, dicen, desorientadas cuando el proyecto comienza. He intentado relajarlo, daros mi confianza, haceros sentir parte de un proyecto con una asamblea, algunos compañeros de clase han colaborado enormemente a ello también -con sus bromas, convirtiéndose en tutores de vuestro trabajo, gracias-. Pero necesitáis más apoyo, más afecto, más comprensión... Hay personas que necesitan apoyo constante, no siempre me da tiempo a darlo en clase, tampoco sé cómo atraeros a tutoría. Las explicaciones oídas para otro no le sirven para él. Los ejemplos de otros no son sus ejemplos. Es una formación hecha a la medida.
Intentaré tranquilizar a los siguientes grupos de futuros maestros, pero creo que en lo que media ser evaluado siempre habrá tensión.
Estos agobios y miedos se dan porque según decís: no me gusta la informática, no pierdo el tiempo investigando en ordenadores, nunca se me ha dado bien... y alguna confiesa que no le veía aplicación de entrada a las TIC en infantil.
También he leído, desafortunadamente, la falta de aplicación en algunas herramientas que se han cruzado en nuestro camino de reflexión; una frase que aparece quizá demasiadas veces, a pesar de que hemos insistido en buscar las ideas detrás de cada herramienta, y del proyecto mismo (que es la wiki del museo pedagógico virtual vivo). Pues parece que las pueden tener, si le hacemos caso a los que habéis reflexionado e investigado, un gran grupo. Alguna compañera llega a decir que, poniéndose a pensar, ha visto muchas más opciones. Teniendo como ya tiene 2 semestres de psicología, 1 de teoría de la educación, 2 de didáctica... algo sabe de niños en Educación infantil como para valorar dónde incluir estos recursos. Algo se ha dicho también en clase... me tengo que llevar un megáfono...
Me alegro mucho por que este curso os haya hecho a muchos volveros a vuestras amigas y aprender a resolver los problemas que os surgían con las actividades y el proyecto que hemos encarado. A eso le llaman comunidad de práctica. Alguna confiesa que se ha puesto a leer (las pantallas, foros de ayuda, manual de instrucciones, tutoriales, lo que es una conquista). Estos procedimientos mixtos, no formales, valen un potosí para aprender en cualquier trabajo. Una persona dijo que estaba tan entusiasmada que hizo los trabajos voluntarios. Maravilloso. También que os hayan resultado útiles los tutoriales en vídeo. Nadie dice nada de mis orientaciones, así que deben ser las que se esperan, pero poco más. Me he paseado por la clase intentando orientar a todos, dedicando el tiempo necesario a cada uno pero sin descuidar la urgencia de los demás. Parece que no es suficiente. Tampoco el tiempo que hemos pasado revisando y preparando los portafolios al final del semestre.
Alguien se ha quejado de la dificultad hasta de utilizar ordenadores de sobremesa que facilita la universidad -porque ya muchos vienen con uno propio-, por no tener ni en casa. La solución no pasa por mí (pero al final yo soy la UAM, mi departamento, decanato, servicio de informática, servicio de mantenimiento... pediré más ayuda), digo, la solución debería pasar por reivindicar diversas cosas: un ordenador por estudiante, un sistema de préstamo de la universidad, que podría ser más generoso si lo reclamáis. Eso, y ampliar vuestra jornada de estudiantes, quedaros por la tarde a completar lo que no acabéis por la mañana.
Aunque el sentido victimista de las dificultades aparecidas creo que en el fondo quiere hacer patente el esfuerzo que habéis hecho -y el miedo a tener que investigar-, os animo que en el futuro digáis en positivo eso, que habéis puesto alma, corazón y vida en lo que presentáis, pues son grandes trabajos que se presentan a la comunidad. Mala venta hacemos de lo que hacemos si decimos que lo hacemos con gran sufrimiento, que no os enterabais de nada y que a lo mejor es esto, pero en cualquier caso que las faltas de lo que mostráis son culpa ajena.
Unas palabras sobre lo argumentativo y lo técnico. Algunas compañeras tuvieron un notable ejercicio técnico, pero no hicieron el esfuerzo pedido reflexionando. Hay un clamoroso vacío en torno a las sesiones sobre la teoría de apoyo al proyecto -que habéis protagonizado-, largando un powerpoint a los lectores de vuestro blog... Quienes reflexionaron produjeron materiales con menos fortuna (elecciones de letra, colores, composiciones, elementos aportados, cantidad de información). Inflación activista por mi parte quizá. Ojalá encontráramos una mezcla de trabajo colaborativo donde los artistas y los reflexivos pudieran crecer juntos, donde los que se asustan por la tarea o por necesitar acertar a la primera pudieran ir de la mano de los que no ven mucho más allá de lo que aparece como más evidente. Seguimos perfilando un programa.
Algunas pistas para que volváis a pensar en vuestro recorrido reflexivo: qué papel tienen en la vida las mujeres de las que habláis, su oficio, sus momentos clave, su posición con respecto a los hombres, su papel transformador de su realidad. Por qué son notables las artistas y gente del cuché (este año no hay monjas), y no las médicas, las inventoras, las políticas, las educadoras (que es verdad que hay más que otras veces). O mujeres que han luchado, como le pasa a algunas que aparecen en fotodiálogos. Por qué la vida de vuestras madres es la colección de fotos de momentos tan maternales como un bautizo, una comunión, su boda..., por qué hay tanta comunión y tanto novio en vuestras líneas del tiempo, por qué tanto fondo de clase convencional para hablar de vuestro recuerdo de la escuela en Pixton, por qué tanto estética Disney en los cuentos que trabajáis, cómo eso permea en vuestra percepción de maestras cuando pretendemos romper barreras investigando con las TIC en la escuela.
Sobre la evaluación. Del mismo modo que nos hemos autorizado a consultar fuentes, apropiarnos de la información y construir conocimiento como universitarios, nos hemos autorizado a evaluarnos, -alguien se molestó un poco-. Lo hemos hecho sobre diversos materiales, del trabajo de nuestros compañeros, de nuestro trabajo. Salvo un par de casos, el resto han sido muy honestos y justos, y diferentes evaluadores, incluido cada uno, hemos coincidido bastante en nuestras apreciaciones.
Algunas pistas sobre el papel del proyecto. De todo lo dicho, lo que quedan son unas maravillosas entrevistas que hemos intentado entrelazar entre si temáticamente. Ese enlace temático está en el proyecto pero menos en vuestros posteos. No sé si os dais cuenta de lo que habéis hecho, el valor que tiene (alguno lo señala, la emoción en sus casas, el contacto con sus familiares y amigos, las resonancias de verse en la web y ver otros trabajos). Quizá alguna se dé cuenta de que corremos el peligro de quedarnos entre 1940 y 1960, pero no por que usemos o no TIC, sino por los planteamientos educativos de lo que hacemos.
Me parece sorprendente que la frase hit haya sido una de Paul Ricoeur, El recuerdo es una aporía: la presencia de algo ausente, estoy pensando que relacionada con el discurso funerario a la muerte de su maestro, Mounier, el fundador de la pedagogía personalista. No sé qué pensar.
Algunas han dicho antes y ahora que el planteamiento de la materia os sorprendió, os animó, os da una pista para el futuro. Gracias por valorar de forma tan elegante mi propuesta, que ha sido vuestra.
Publicado por
Joaquín Paredes
en
7:54 p.m.
Etiquetas:
formación del profesorado,
museo virtual vivo,
TIC
sábado, noviembre 24, 2012
un posteo sobre cine para una antropología de la escuela, para mis colegas venezolanos
Hablando de cine y educación en el CARN 2012, recupero un posteo sobre cine para una antropología de la escuela, para mis colegas venezolanos.
Al enterarme de que Entre les murs (Entre paredes), una película de Laurent Cantet sobre la escuela multicultural en Francia, ha ganado la Palma de Oro 2008 del Festival de Cine de Cannes corro a leer a Carlos Boyero en El País. Hay un trailer aquí, que impresiona por su crudeza. Con la gestualidad adolescente tan vívida y arrogante. La califica como documental que no fuerza el dramatismo ni encuentra soluciones definitivas. Vaya, la realidad cotidiana de la escuela. Multicultural como el instituto público de mi hija mayor. Hacía casi 20 años que Francia no ganaba un premio así. Y lo gana por una mirada inteligente sobre una realidad conocida pero difícil de enfocar. Estos chicos no se me parecen a estos otros.
Busco desesperado en YouTube Hoy empieza todo (Ça commence aujourd'hui, B. Tavernier, 1999), que no vi en el cine y que no he conseguido en dvd. Conozco el argumento pero no la he visto.
Veo el fragmento de una maravillosa interacción entre su maestro con un montón de niñas y niños de la edad de mi hija pequeña, y me maravilla lo bien que funciona todo, lo natural que es el aprendizaje... llego a la pedante conclusión del inspector que observa la clase: qué maravilla de interacción. Recuerdo la sorpresa que causó esta película en el mundo educativo al ver el site oficial, la credibilidad del actor, el impacto en la deprimida región del norte de Francia donde se filmó... Y me acuerdo de la clase de mi hija pequeña, con 25 niños de 4 años y una maestra entusiasta que los recibe todos los días, en la región de las maravillas en los servicios públicos, la Comunidad de Madrid. Un pedazo de maestra, sin ir ni de lista ni de moralista, que diría Boyero. A ver si algún periódico se anima a sacarla a la venta.
El País sacó hace relativamente poco en dvd Ser y tener (Être et avoir, N. Philibert, 2002). Los que no son del gremio educativo dirían que es una película lenta, y los que lo somos pues también. Pero es la vida misma en las aulas, en una unitaria de Auvernia -la de la canción de Brassens-, con nieve, con casitas perdidas entre granjas de vacas, un hijo de un emigrante español al final de su carrera como maestro, con tanta sabiduría, con tantos recursos.
Las tres podrían haber ocurrido aquí al lado. A mi me sirven para una antropología sobre la escuela.
Al enterarme de que Entre les murs (Entre paredes), una película de Laurent Cantet sobre la escuela multicultural en Francia, ha ganado la Palma de Oro 2008 del Festival de Cine de Cannes corro a leer a Carlos Boyero en El País. Hay un trailer aquí, que impresiona por su crudeza. Con la gestualidad adolescente tan vívida y arrogante. La califica como documental que no fuerza el dramatismo ni encuentra soluciones definitivas. Vaya, la realidad cotidiana de la escuela. Multicultural como el instituto público de mi hija mayor. Hacía casi 20 años que Francia no ganaba un premio así. Y lo gana por una mirada inteligente sobre una realidad conocida pero difícil de enfocar. Estos chicos no se me parecen a estos otros.
Busco desesperado en YouTube Hoy empieza todo (Ça commence aujourd'hui, B. Tavernier, 1999), que no vi en el cine y que no he conseguido en dvd. Conozco el argumento pero no la he visto.
Veo el fragmento de una maravillosa interacción entre su maestro con un montón de niñas y niños de la edad de mi hija pequeña, y me maravilla lo bien que funciona todo, lo natural que es el aprendizaje... llego a la pedante conclusión del inspector que observa la clase: qué maravilla de interacción. Recuerdo la sorpresa que causó esta película en el mundo educativo al ver el site oficial, la credibilidad del actor, el impacto en la deprimida región del norte de Francia donde se filmó... Y me acuerdo de la clase de mi hija pequeña, con 25 niños de 4 años y una maestra entusiasta que los recibe todos los días, en la región de las maravillas en los servicios públicos, la Comunidad de Madrid. Un pedazo de maestra, sin ir ni de lista ni de moralista, que diría Boyero. A ver si algún periódico se anima a sacarla a la venta.
El País sacó hace relativamente poco en dvd Ser y tener (Être et avoir, N. Philibert, 2002). Los que no son del gremio educativo dirían que es una película lenta, y los que lo somos pues también. Pero es la vida misma en las aulas, en una unitaria de Auvernia -la de la canción de Brassens-, con nieve, con casitas perdidas entre granjas de vacas, un hijo de un emigrante español al final de su carrera como maestro, con tanta sabiduría, con tantos recursos.
Las tres podrían haber ocurrido aquí al lado. A mi me sirven para una antropología sobre la escuela.
jueves, noviembre 22, 2012
A propósito de la obra de Masetto sobre Inovação no ensino superior, y celebrando un año de trabajo para el espacio Innova universidad
El profesor Marcos Masetto, de la Pontifícia Universidade Católica de São Paulo (PUC-SP), ha tenido gentileza de hacerme llegar su última obra, Inovação no ensino superior (Sao Paulo, Loyola, 2012).Como viene pasando en toda su producción científica, el rigor, la vocación divulgativa, el deseo de promover la renovación pedagógica sin negar la capacidad de cualquier docente universitario para hacerlo, la sencillez y bonhomía del profesor Masetto está presente en la organización de esta obra de unas 150 páginas y 7 contribuciones de miembros de su equipo de investigación, sobre esta misma temática. Reclama para la enseñanza universitaria nuevas formas de abordarla, con renovados principios organizadores de la enseñanza (una visión artística de la misma) y la evaluación, un bien documentado y sugerente capítulo de organización por proyectos, y un nuevo modelo de gestión democrática, vinculada con la comunidad (principios éticos), una obra en la que la formación de los docentes, la organización de las diferentes unidades las facultades y su gestión trabajan en la misma dirección, con una cultura innovadora de los centros universitarios.
Por mi parte entiendo que ésta es una frontera hacia la que dirigirse, como hemos planteado en una reciente obra coordinada por Agustín de la Herrán y por mí. Se trata de una propuesta exigente, nos avisa Masetto, de lo que va a suponer innovar de verdad.

Innovar en cómo se enseña y se evalúa. Martha Prata-Linhares propone que en vez de trasmitir nos pongamos a crear con nuestros estudiantes, donde el enfoque artístico nos hace crecer como personas e investigadores y nos ayuda a aprender a darnos cuenta del mundo. Cristina Zukowski-Tavares, al hablar de la evaluación formativa en la educación, observa que armoniza la creatividad y la innovación, pero con toda su belleza es una simple utopía.
Innovar en el estilo y el espíritu de los centros universitarios. Cecilia Gaeta reclama una formación de docentes universitarios donde se combinen elementos clásicos (metodologías y similares) con otros como identidad docente, reflexión sobre la propia práctica y carrera docente. Como pasa en otros niveles universitarios, tras algunas innovaciones impuestas desde arriba sólo hay aire, y algunos profesores se resisten a adoptarlo tontamente. Hace falta, por tanto, una formación que sea algo más que recetas para ser feliz. Elize Keller-Franco, a partir de una transformación radical promovida en su Universidad Federal de Paraná, hace un documentado repaso de los posibles tipos de proyectos de trabajo en las aulas universitarias (ellos apostaron por el más arriesgado y nuevo): como metodología singular, como varias disciplinas dentro de un proyecto, como varias disciplinas aportando a un proyecto, como proyecto apoyado por varias disciplinas, un proyecto sin disciplinas y un gran tema con muchos proyectos. Sonia Fonseca reivindica una gestión democrática participativa y una visión no estamental del trabajo para promover la innovación.
En la obra se recuerda que en los últimos años la población estudiantil universitaria mundial se duplicó (se pasó de algo más de 50 a casi 100 millones). Esta cifra me hace pensar en el desbarajuste de las instituciones sometidas a este crecimiento, en la obsesión por la eficiencia de algunos, en los deseos por limitar la libertad de las universidades para organizarse y en las desigualdades sociales de los que llegan a la universidad comparados con la cohorte de la edad habitual de hacerlo (no creo que superen el 6% en todo el mundo). Aún formamos élites.
A propósito de todo ello, estos días cumplo un año contribuyendo modestamente al espacio Innova universidad, con un mashup que se llama Higher education politics. Salgo a un promedio de una noticia al día. Este trabajo me pone en contacto con numerosas iniciativas que, a veces, buscan la armonía que Masetto propone. Pero hay muchas amenazas a un proyecto armonioso.
Publicado por
Joaquín Paredes
en
11:45 a.m.
Etiquetas:
didactica universitaria,
innovación,
Masetto,
portal Innova
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