jueves, enero 05, 2017

Un docente un poco más humano y profesional

Lo que sé de mis estudiantes lo he aprendido en clase y en sus blogs. Creo que han hecho un trabajo excelente. Sigue siendo un curso en el que, desde un preocupante miedo a la tecnología, hay muchas declaraciones como la de Marta P.: "Gracias a esta asignatura he conseguido mejorar mucho. Hay una diferencia abismal entre principios de curso y ahora. Estoy orgullosa de mi evolución". Yo también. Luego están los proyectos, Vivir lejos, Ser mujer y trabajar, La tele y yo, La pobreza. Todos ellos han removido y han hecho que nos replanteáramos nuestra vida y nuestras relaciones como vecinos hijos, nietos y profesionales de la educación. Excelente en tantos planos. Pero hay más; me han dado la oportunidad de intentar otros recorridos de la relación pedagógica, como el contrato formativo. No estaba preparado para que mis estudiantes tuvieran una vida tan compleja que les obliga a faltar un promedio de 3 clases de 30 y a marcharse a mitad de clase para acudir a una cita. Y me hacen preguntarme continuamente por el estatuto profesional de los maestros.

Lo que declaran de sí mismos
Con un cuestionario descubro que es un grupo de futuras maestras de infantil donde la mitad ha vuelto de la vida civil a la vida universitaria con algunos años más que sus compañeras, desde el trabajo o la formación profesional de grado medio. Como si el final falso de la crisis económica anunciara que en breve se volverá a contratar maestras. O preparando un largo invierno profesional y ocupando el tiempo en formarse. O haciendo trabajos basura con la esperanza de hacer un trabajo decente algún día. Más de la mitad completan su jornada laboral con mis clases y las de otros, claro. Viven aquí cerca de la universidad, en la ciudad de Madrid o el vecino municipio de Alcobendas (o el contiguo de S. Sebastián de los Reyes).
Son, en general, usuarios habituales de dispositivos electrónicos de toda índole (tablet, portátiles, smartphones). Lo mejor es la confesión de una chica sobre la materia: es de las fáciles, de las que se aprueban en el instituto sin hacer nada. Y se encuentran conmigo… Porque han tenido formación sobre tecnología en Secundaria o Formación Profesional en su amplia mayoría (85%), algunos de varios cursos. Saben qué supone instalar un soft y qué es un nombre de usuario, un hipervínculo, una wiki, o guardar un archivo en un dispositivo, pero la mitad se paralizaría si tuviera problemas para abrir un archivo de vídeo. No saben lo que es www (sólo un 17%), la memoria RAM de un ordenador (sólo un 11%), o que los formatos de imagen son, muchos de ellos, formatos de compresión de archivos (sólo un 25%).
Están algo lejos de una aleluya que aparece en la gacetilla Facebook sobre el educador con competencia TIC
Sólo la mitad sabría caracterizar al principio de nuestra excursión la misión de la tecnología educativa, quién es Nicholas Negroponte, un plano americano o lo que es un blog.
Con lo que, perdón por la insistencia machacona, tiene sentido que estemos aquí, en las facultades de Educación, hablando de tecnología en las escuelas. Preguntándonos.

Evaluar el esfuerzo
Pregunta una estudiante al final del semestre si se valora el esfuerzo en mis clases, porque piensa que una evaluación que no lo haga no es objetiva. 
Creo que hay criterios suficientes para evaluar el blog que entregan: se han definido en una rúbrica que está en la guía docente. En cada actividad propuesta se han dado unas pautas básicas de lo que se espera. 
El esfuerzo, qué es el esfuerzo… Lo fácil: el esfuerzo está relacionado con el tiempo disponible. Creo que a más tiempo para realizar una tarea, menos esfuerzo proporcional (aaaag!!!). 
En este curso académico se ha incrementado en un 50% el tiempo para hacer las actividades sobre lo que se venía pidiendo en los últimos 7 años. Hacemos menos cosas para hacerlas mejor. Hay incluso estudiantes que al final del curso se han aburrido por falta de tarea (ya les he regañado por no ofrecerse a ayudar a los que más dificultades tenían, o mejorar sus productos). 
Hay otras formas de valorar el esfuerzo de los demás, y están en tener una actitud más humana como docente, menos rigurosa, de parámetros flexibles. A lo mejor es eso lo que me está preguntando esta estudiante. Este semestre ha habido algunos cambios sutiles en mi forma de ver la relación pedagógica en el aula. Tanto rigor y coherencia previa generaban mucha tensión innecesaria. Así que todas las dudas sobre "lo que el profesor quería" se han contestado (en cursos pasados se pretendía la búsqueda autónoma), se han realizado varias revisiones en clase para dar feedback sobre la marcha de cada blog (tutorías en clase), se han incluido días para "acabar tareas", se han introducido los gallifantes como premio para los que manifiestan un genuino deseo de aprender, se ha fomentado en lo que se ha podido la participación lúdica (no llega a gamificación, pero quería parecérsele)... Menos rigor para centrarnos en mejorar la implicación y la reflexión como futuros docentes, para aprovechar el esfuerzo personal. ¿Habrá servido para algo? 

Dudar para crecer
Me encuentro con estudiantes de segundo de carrera (les quedan otros dos largos años).
La mayoría se reclaman vocacionales del magisterio. ¡Qué miedo tanta vocación! Es una vocación inalterable, incuestionable, indudable. Tan negativa en la alteración y el cuestionamiento que causa pavor. La tecnología en las escuelas (un alien para cuestionar la escuela) trabaja con lo que puede ser posible, y los vocacionales no piensan en cuestionamientos posibles, todos los escenarios ya están escritos en sus mentes.
Los estudiantes de maestro, al preguntarles por su futuro y el sentido de la formación que reciben, se muestran preocupados por no repetir los mismos errores que dicen haber sufrido en sus carnes. Cuánta responsabilidad la que nos cae a los formadores. Algunas dudas son generales. Por ejemplo, en torno a mi capacidad para abordar (con otros 40 profesores más que formamos el elenco de mi facultad para formar a estos maestros en concreto) la experiencia de formar educadores infantiles. Nos sé descalificados por quienes dicen estar en posesión de la auténtica práctica. Quizá tengan razón (aunque cuando se convierten en formadores son igual de patéticos que los que somos postizos, investigadores, ciudadanos y padres). Yo al menos tengo, todos los semestres, dudas.
¿Por qué me parece que quienes han hecho o han querido hacer antes otra cosa en la vida que ser maestros tienen relatos más interesantes sobre las posibilidades de la educación infantil? Quizá porque la educación, que es principalmente relacional, requiere haber viajado para poder inducir el viaje, sufrido para poder aguantar el sufrimiento, amado para poder despertar el deseo. O no. 

Temas para reflexionar
El año que viene habrá otra propuesta. Un poco más humana y un poco más profesional. 
Trabajaré para organizar esta nueva forma de vivir lo universitario que es la del estudiante que entra y sale del proyecto de la clase cuando puede, a través del contrato formativo. 
Por otra parte, otro giro a lo que hago que intenta explorar un temario imaginario de tecnología y proyectos intentar hacerlo más profesionalmente explícito trabajando con dudas sobre situaciones cotidianas de los compañeros de Infantil, cómo las están resolviendo ellos, cómo podríamos mejorarlo nosotros, y qué papel puede jugar la tecnología en todo esto.
Por ejemplo:
-lo que supone hacer un proyecto donde se pregunta a personas mayores por su experiencia y qué reporta eso a los niños
-la contribución de los MRP a la escuela infantil (lo que tiene en mente la maestra) 
-las presentaciones de información realizadas por niños de 4 años... el papel de la maestra
-el papel de los proyectos en la organización de las clases. Fases: hablar de nuestras expectativas, decidirlo juntos, conocer el espacio de trabajo, generar conocimiento juntos, reflexionar sobre el proyecto realizado. El papel de la maestra EPDLM
-proyectos con nuestras familias EPDLM
-proyectos con nuestros vecinos EPDLM
-proyectos que hablen de cosas que nos importan EPDLM
-trabajar con fotos en clase EPDLM
-presentarse a los demás, hablar de los gustos de uno EPDLM
-áreas, competencias, logros... conocimiento espacial, conocimiento del propio cuerpo, memoria
-difundir valores
-salidas realizadas con los niños EPDLM
-las fiestas que se hagan en la escuela EPDLM
-las unidades didácticas que se hacen cada a día con los niños EPDLM
-comunicación con los padres ¿de qué? EPDLM
-dispositivos en casa, Internet segura EPDLM

Como en la canción de "La cabra mecánica", mas amable, más humano, menos raro. 

domingo, noviembre 13, 2016

La academia de innovación, un proyecto interdisciplinar hecho por estudiantes universitarios chilenos

La Academia de innovación es un proyecto para transformar la docencia universitaria que lidera en la Universidad de Concepción (Chile) la brillante neurocientífica chilena Jacqueline Sepúlveda

Se propone que los estudiantes universitarios se interesen por problemas cuya solución requiere la colaboración de diferentes disciplinas.
Para ello, la profesora Sepúlveda ha logrado que su universidad abra un espacio en el horario y que los estudiantes interesados (muchos de ellos de enorme capacidad) se organicen en grupos que investigan sobre diversas temáticas.
Lograr universitarios abiertos y comprometidos con el mundo ha sido un desafío histórico de la universidad. En España se intentó en los 90 con las materias de libre configuración, que los estudiantes de Ciencias cursaran materias tales como la poesía o la literatura, y los de Letras que hicieran algún curso sobre el cosmos.
La planificación actual de la universidad española no lo permite. Así que tenemos un panorama profesionalizante pero algo cojo para los líderes del futuro que se quieran comprometer con una sociedad con problemas.
Interesados por los entornos personales de aprendizaje (cuya exploración y crecimiento podría ser una forma de acelerar la potencialidad de sus grupos de trabajo), hablamos de lo que supone el conocimiento universitario, la forma en que se ha involucrado a los estudiantes en el aprendizaje y sus aspiraciones.
Tengo la suerte de compartir un debate sobre lo que mueve a estos conversadores incansables que son los estudiantes universitarios chilenos de la UdeC a formar parte de la academia. Así que el debate (a partir de sus propias inquietudes formando parte de este grupo) ha sido más rico que una charla sobre PLEs, que han ido apareciendo y articulándose dentro del conversatorio.
Francisco, uno de los estudiantes, señala que "ante un problema de la gente corriente que hizo la profesora, toda la clase dimos opiniones académicas". Esto nos hizo debatir sobre cómo la universidad selecciona y da prioridad a determinado conocimiento, del estatatuto del conocimiento dentro de la universidad, cuando, tal y como recalca Francisco, "la ciencia está en todos los lados". Hay resistencia a abordar problemas reales porque "los problemas científicos son cómodos para los propios académicos" (Juan), lo que provoca las risas de todos. Esto hace que muchos universitarios queden "atorados en mi carrera" (Juan Pablo). Se pretende generar valor en las zonas grises de la ciencia. Es una responsabilidad de la universidad. No es ingenuo y puede ser provechoso. Esto me hace acordarme de mi amigo Alan Jenkins, catedrático emérito de Geografía en Oxford Pembroke College y promotor por el mundo de la investigación básica en la que sumergir a los graduados  Linking Teaching and Discipline Based Research y Supporting Undergraduate Research and Inquiry 
Otro estudiante, Guillermo, está interesado en que la universidad le permita tener sueños y emociones. Este futuro ingeniero quiere fabricar cosas. En la Academia ha encontrado un espacio donde poder emprender (ese vocablo tan querido a determinado pensamiento neoliberal pero que en sus palabras es virgen y genuino).
Karin también quiere cambiar el mundo. Proveniente de una carrera de ciencias sociales cree que deben ser valientes y hacer trabajos transdisciplinarios. Para Marcelo es posible porque, dice, "soy un estudiante de una malla curricular abierta y tengo más herramientas que mis compañeras de una malla curricular cerrada". Aquí aprovechamos para hablar, primero, de metodologías universitarias como los proyectos (donde ya están dentro de la Academia de innovación, pero aún no en sus respectivas carreras) y por otro lado de internet, el conocimiento disponible y las herramientas pero, también, de las relaciones que se establecen, de su identidad digital y de la posibilidad de crecer compartiendo con los demás conocimiento no solo filtrado sino también producido. Esto sorprende a estos  aventajados estudiantes. La posición de muchos jóvenes en internet es la de espectadores con actitud juguetona.
Qué oportunidad para transformar el currículo universitario, encorsetado en papeles grises y una fortalecida burocracia. Una burocracia que dice apoyar la excelencia. 
Qué servicio daríamos si los futuros profesionales pensaran en la universidad en los problemas de la gente corriente.
Han surgido varios proyectos de este conversatorio para pensar con los demás. Vds. pueden promover en sus grupos estos proyectos. Tienen que aprender a generar conocimiento científico y a difundirlo. A ser, más que consumidores, productores consumidores o "prosumidores". También a ser, más que personas geniales, comunidades de aprendizaje. Y, quizá algún día, pueden plantear proyectos a sus profesores en sus respectivas facultades.
Me han regalado una gorra de la academia de innovación. Espero llevarla con honor.

miércoles, mayo 25, 2016

Juana Sancho en las II jornadas del programa de Doctorado en Educación

Tengo el honor de presentar a la profesora Sancho en las II Jornadas del doctorado en educación de la UAM.
Las jornadas de doctorado le han pedido que presente la Conferencia: La dificultad de deconstruir lo que nos rodea: La relación entre la investigación educativa y la docencia.
Creo que concordarán conmigo en que es la persona adecuada para reflexionar con nosotros sobre la problemática que es, como ha dicho la profesora Sancho en otra ocasión, una oportunidad para aprender de nosotros mismos, de los otros y de lo que nos rodea, para dejar un mundo un poquito mejor que el que nos hemos encontrado.
Para quienes no la conocen, y para entender el tema que la trae hoy aquí, debo decir algunas cosas.
Juana María Sancho Gil es catedrática del Departamento de Didáctica y Organización Educativa de la Universidad de Barcelona.
Juana María, Juana, de origen humilde, fue maestra y luego orientadora de secundaria, así que conoce el sistema educativo desde abajo, con una gran implicación en los temas educativos sobre los que ha investigado.
Su vinculación con la renovación pedagógica y sus ganas de promoverla tiene, para mi gusto, un indicador importante pues, además de haber sido pionera en estancias en centros innovadores con investigadores innovadores, como la Inglaterra de finales de los años 70 y principios de los 80, con el legado de Stenhouse y el magisterio de John Elliot; así como de haber estado involucrada en multitud de acciones y procesos formativos para docentes de todos los niveles; ha tenido un papel destacado en la orientación de los contenidos de la revista Cuadernos de pedagogía, que tanto ha hecho por la innovación educativa en nuestro país. Asimismo, codirige la colección 'Repensar la educación' de la editorial Octaedro.
Para redondear su vinculación con el sistema educativo ha sido evaluadora internacional de algunos sistemas educativos europeos y asiáticos.
Quiero aportar un dato más, quizá anecdótico para muchos, que a mí me parece significativo, y da a entender su interés por mejorar la docencia y que quizá no viene en ninguna de sus biografías: tiene una curiosidad innata por conocer y transformar el sistema educativo, de la que es muestra su colección de fotografías de espacios educativos de medio mundo, una fuente de conocimiento y reflexión para comprender la gestión del espacio y el tiempo en el mundo educativo, así como la transformación que puede ocurrir.
Es, desde hace tiempo, una referencia en el análisis, la reflexión y crítica del campo de la tecnología educativa y la pedagogía innovadora, con una visión inconformista sobre el papel de los estudiantes y docentes, la autoría y la relación con el conocimiento.
También es una referencia en todo el proceso de la investigación, desde la propuesta de temas, la formación de equipos y la consolidación de alianzas hasta la difusión de resultados. Ojalá fuéramos capaces de comprender bien su forma de entender la investigación pedagógica y la posición de un investigador en la universidad.
Juana ha promovido investigaciones sobre un amplio abanico de temas, y con metodologías plurales que su grupo ha reinterpretado e introducido en nuestro panorama investigador. Es, dicho claramente, una potente investigadora de temas educativos. Basta asomarse al grupo del que es co-coordinadora, Esbrina — Subjetividades, visualidades y entornos educativos contemporáneos (2014 SGR 632) — antes Esbrina — Subjetividades y entornos educativos contemporáneos (2009SGR 0503) — y mucho antes, consolidado desde el año 1995, Formació, Innovació i Noves Tecnologies. Algunos temas de investigación, que se pueden rastrear en sus artículos, son:
Múltiples alfabetismos
Relaciones pedagógicas
Zonas de confort
Identidades docentes
Aprender a ser docente
Historias de vida de docentes
Políticas educativas transformadoras
La formación de docentes
Aprender como adolescentes
Dando sentido a las tecnologías y a los entornos
Todo ello trata de entender, me parece, qué cambia en el cómo enseñar y cómo aprender y cómo se sitúa el profesor.
Me parece que ha denunciado, con fuerza, el currículum particionado, la evaluación para la repetición, a los docentes sin ganas de aprender y la investigación desvinculada de los procesos de la sociedad, la educación y las personas. Y los papanatismos, como el del constructivismo o el de la tecnología a palo seco.
Todo esto lo ha investigado con una posición ética (y comprometida, vinculada, política, incluso utópica) donde no han querido cosificar ella y su equipo a los investigados, sino acompañarlos, más allá de lo meramente artefactual, generando preguntas, con metodologías principalmente naturalistas y etnográficas.
También conviene añadir que es un referente de pensar la investigación como una epistemología y una praxis educativa, lo que me parece que enlaza muy bien con la conferencia de hoy.
A mi modo de ver, ella y su grupo (una pléyade de investigadores a los que invito a rastrear y que han estado o están en Esbrina, Fernando Hernández, Cristina Alonso, Montse Rifá, Joan Anton Sánchez, Fernando Herráiz, Rachel Fendler, y tantos otros investigadores catalanes en el ámbito de la tecnología educativa y los estudios culturales) son de lo más generoso del panorama español, por el tiempo y esfuerzo que dedican, acogiendo a numerosos investigadores latinoamericanos e internacionales en estancias formativas y organizando actividades de difusión, como seminarios y workshops, muy recomendables, como el que tendrá lugar en San Sebastián el próximo julio sobre investigación visual.
Sobre la consolidación de alianzas, quiero decir que es una gran amiga, articuladora de redes internacionales. Por Barcelona, su casa y universidad han pasado casi todos los que tienen algo que decir en la pedagogía innovadora de Europa, Asia y Estados Unidos. El profesor Murillo y yo, que pasábamos por allí, hemos tenido la suerte de comer su “pantumaca” y probar el vino y el cava más sorprendentes de Cataluña.
Al respecto de las redes que ha formado, quiero recordar que fue codirectora del Centro de Estudios sobre el Cambio en la Cultura y la Educación del Parque Científico de Barcelona, que tuvo como profesores invitados a personas tan importantes como David Berliner, Ivor Goodson, Ann Lieberman o Andy Hargreaves, por citar algunos. Ella y su grupo siguen recibiendo y compartiendo a estos invitados con todos nosotros.
Y creo que ha formado, particularmente, una red latinoamericana bien tupida. Es bien conocida en América Latina, donde es invitada con mucha frecuencia como ponente internacional. Y en su grupo siempre hay algún profesor invitado de este continente.
Realmente colabora con numerosas universidades en todos estos continentes, siendo profesora invitada de sus universidades, recientemente en Múnich, pero antes en tantos otros sitios, Harvard, Boston College...
Para terminar con las alianzas que ha forjado, decir que es coordinadora de Reunid, una red de una decena de grupos de investigadores innovadores, que sostienen una labor de difusión del conocimiento y de alianzas de investigación en diversas temáticas.
Sobre la difusión de resultados, además de lo dicho sobre los 3 o 4 semanarios y workshops que organiza o con los que colabora de forma principal al año, cabe destacar la organización del congreso decenal de tecnología educativa (del que ha habido 3 ediciones) y que han marcado líneas de investigación de varias generaciones de docentes. Quiero añadir otra faceta divulgadora de mucho interés, la de entrevistadora inteligente de gente muy interesante y necesaria para repensar la educación, que han sido presentados al gran público de habla española.
Ha publicado diversos artículos y libros. En Dialnet aparecen referencias de más de un centenar de artículos, 35 colaboraciones en libros y la autoría de 11 libros. Ha escrito más cosas.
A una generación nos marcó el libro Para una tecnología educativa, 1998, Barcelona Horsori. Antes de este, una frase sobre un debate al que conviene volver una y otra vez, para enseñar no basta con saber la asignatura, se convirtió en un libro de éxito en Paidós, 1993. Un manual frecuente en materias de tecnología educativa es Tecnologías para transformar la educación, Akal, 2006. Y el recomendable librito, que a mí me gusta mucho, sobre los centros que triunfan innovado, y por qué, Maestras al vaivén, Octaedro, 2012.
Para terminar, quiero decir dos últimas cosas: que siempre dice lo que piensa y que es una persona de una enorme coherencia. Creo que tiene una forma de estar e investigar en educación, desde hace mucho tiempo, orientada hacia mejorar la educación desde la formación para la autonomía. Y a comprenderlo desde una enseñanza/investigación basada en la indagación que vuelva a la comunidad. Lo ha practicado tanto en los proyectos de investigación que ha emprendido como en la forma de encarar tanto su propia docencia como la preparación de investigadores que ha formado en la universidad de Barcelona.
Espero haber generado un renovado interés en su conocida trayectoria, aunque sé que a ella no le gustan los panegíricos, y pido disculpas por lo que he omitido, que es mucho.
Ahora, su Conferencia: La dificultad de deconstruir lo que nos rodea: La relación entre la investigación educativa y la docencia.

Referencias
DIM-María Domingo Coscollola (2009). Entrevista a Juana Sancho.  
Carolina Montes (2012). Entrevista a Juana Sancho.
AA.VV. (2011). Entrevista a Juana M. Sancho Gil. En S. Gvirtz y C. Necuzzi (comps.). Educación y tecnologías: las voces de los expertos /CABA: ANSES, 2011.
Profesores Visitantes IB-JGM: Doctora Juana María Sancho. Presentación. 
Bibliografía de Juana Sancho. 
Esbrina.
Indagat.

miércoles, mayo 11, 2016

Al acabar el semestre

Al acabar el semestre, y al leer vuestros portafolios, veo que, al construir la introducción de cada portafolio, hacéis una revisión de lo acaecido en el curso.
Algunos han utilizado el guion puesto a disposición de todos para realizar esta reflexión. Otros han transitado otras fórmulas, más personales, más orientado a “me gusta tal” o “le he dedicado mucho tiempo a esto otro”. El primer enfoque es profesional, el autor se “publicita”. El segundo enfoque a veces puede ser “una disculpa”, lo que casi nunca funciona bien en el mundo profesional ni es sano para el equilibrio emocional (sentirse menos hábil). La aproximación que hacemos no presupone habilidad en nadie, se adquiere en el curso la necesaria.
Si le hacemos caso a lo positivamente que os ha sorprendido el planteamiento de la materia, la calificación de este profesor en el sistema de evaluación de la universidad va a ser máxima. Vuestra evaluación anónima en el sistema oficial casi nunca lo es.
Quiero destacar el gran número de testimonios que manifiestan reconocerse transformados tras el curso. Unos, por dar una oportunidad a los recursos tecnológicos en la escuela y por haber descubierto que podrían hacer más cosas con tecnología de las que podían soñar. Alguno, por haber reenfocado lo que sabía sobre tecnología y educación.
También pasa, por el contrario, que aparece cierta tecnofobia en los comentarios sobre la predisposición hacia las TIC en la educación. Es el perfecto ejemplo de que no hay nativos digitales, pero ya lo he dicho tantas veces... creo que al hablar de evaluación en este blog
Un tema importante ha sido la posibilidad de desarrollar un proyecto elegido sobre otro impuesto a la mayoría de la clase. Ha implicado más trabajo (invisible) del profesor, pero hace que nadie sienta como ajeno el trabajar por proyectos.
Alguno no entiende la metodología de la clase. Pide que se le expliquen las cosas con más detalle, aunque acepta que lo que hay que hacer es intuitivo y sencillo. Cada actividad tiene una explicación básica para que luego se trabaje explorando. Tiene en algunos casos un videotutorial. Se utilizó en algunos contenidos, con idea de que se revisara y fuera su apoyo en caso de problema técnico. En varios años me he dado cuenta, como os comenté, de que aquello que no presentas no lo utilizan los estudiantes. Pasa con los “indagando”, que no lee nadie. Pasa con el material de apoyo, que no mira nadie. Hay que mostrarlo para que sea mirado luego. Es decir, el videotutorial se mostraba a la clase y se paraba, se completaba y se remarcaba algo. En fin, se trataba de que exploráramos las herramientas y usáramos el material de apoyo en caso necesario, sabiendo qué contenía. Es razonable buscar la aprobación del profesor, sobre todo si nunca nos han dado libertad. En el curso hemos hablado de autorizarnos a aprender a nosotros mismos. Ojalá sea algo en lo que profundicéis.
Ha habido muchísimas menos quejas que otros años sobre el tiempo que implica trabajar la materia. Ha habido menos actividades, motivadas por una huelga de estudiantes y unas conferencias invitadas que han sustituido algunas sesiones prácticas, lo que ha restado presión de entregas. Esto es uno de los aprendizajes que yo me llevo, menos presión hace a la gente más feliz.
He visto cómo han emergido algunos valores implícitos en el curso, tales como la reflexividad, la creatividad para organizar vuestras propias clases de otra manera, la toma de conciencia sobre problemas morales que acontecen en nuestras sociedades y la búsqueda de la ayuda entre los compañeros.
He sacado varias enseñanzas nuevas de este proceso que hemos vivido y vuestro balance:
1. la importancia de situar vuestros intereses en la encuesta a principio de curso (muchos confesáis que queríais estudiar otras carreras antes de ésta) y pensar cómo trabajarlo, porque es preocupante un índice tan alto de personas que acaban en la carrera de maestro en segunda opción,
2. generar un contrato formativo (para valorar, desde un principio, lo que supone el cambio de actitud y metodología en el que nos sumergimos, así como para comprometernos mutuamente a algunos derechos y obligaciones),
3. seguir estudiando cómo ser exigentes y rigurosos para con el trabajo pero conseguir que el esfuerzo que debe hacer cada uno no se note (por ejemplo reducir el curso a las actividades que se ha hecho y dedicar esos días a trabajar sobre el proyecto).
4. Un tema complicado es el de la participación en el curso, al que alude alguno. Como una compañera plantea, la materia podria ser a distancia. Lo que quería ser presencial era el proyecto... pero somos muy perezosos, y solo las fechas tope nos hacen cumplir con las entregas, para poder generar debates sobre la estructura de la wiki, los hallazgos.. una pena. El promedio de cada alumno de inasistencia está en 2 sesiones, es decir, faltar a un 7% de las clases. Hace el examen de conducir, tiene una cita médica, se opera, tiene un viaje, enferma… Un tema nuevo es la gente que trabaja (la mitad de la clase compatibiliza el estudio con trabajos de 4 o más horas diarias). Alguno quiere marcharse una hora antes, de las 3,5 horas semanales, y ser evaluado mediante “participación en el curso”.  Lo tengo en temas pendientes, porque aunque lo hemos explicado en el principio de las clases y parecía que todo el mundo lo aceptaba, a lo largo del curso se han intentado forzar tratos de privilegio, que yo no puedo hacer.
Feliz y merecido descanso!!!

jueves, abril 21, 2016

Un mundo feliz huxleiano para la docencia universitaria

Circula estos días por mi universidad el borrador del denominado Plan de Actividad Docente, que sustituye el antiguo Plan de Ordenación Docente. Lo que debemos cumplir los docentes de la UAM.
Los principios que dicen iluminarlo son la responsabilidad y la transparencia. Pero parece una de esas leyes que unos tertulianos con mal café han hilvanado para meter en cintura a gente que consideran poco trabajadora. Se confunde el concepto de transparencia con el de "evaluación al minuto".
Por si hubiera pocos sistemas para evaluar y graduar la valía de los docentes universitarios (sexenios de investigación, Docentia para quinquenios de docencia, acreditaciones para distintos cuerpos académicos, verificación y acreditación de titulaciones, evaluación por pares de producción científica, evaluaciones en el plan nacional de investigación de excelencia orientadas por el cv del investigador principal, medidores de impacto de las publicaciones en las revistas...), llega un sofisticado sistema que le dará un puntaje a su actividad profesional en un denominado "portal de producción científica". El profesor será un número. Un número poco claro. Valdrá unas horas de docencia y unos puntos (200). Es un mundo feliz, con ciudadanos alfa, beta... todos tienen su posición en esta sociedad idílica de rozamiento cero.
Es sorprendente que se puntúe a los profesores anualmente cuando el sistema nacional da 6 años para que cada profesor genere conocimiento. ¿No debería respetarse que el profesor trabaja con 5 grupos de docencia y el concepto de sexenio vivo? ¿A qué esta hiperactividad y doble evaluación? Es dudoso que si un profesor es excelente en investigación consiguiendo con su trabajo mantener un sexenio vivo, que deba justificar al detalle su dedicación con este algoritmo que se propone.
Veamos con un poco de detalle esta vuelta de tuerca del neoliberalismo aplicado a la vida académica.
Como declara en su preámbulo, "El PAP registrará las distintas actividades realizadas por el POI en torno a las siguientes categorías: a) docencia; b) investigación; c) innovación científica; d) transferencia del conocimiento; e) innovación docente; y f) gestión."
Esa es la cuestión, registrar. 100 puntos por investigación, 40 por innovación científica y transferencia cada una, 20 por innovación docente, y una cantidad indeterminada por gestión universitaria que taparía carencias en lo anterior.
En Ciencias sociales, área desde la que escribo, aquí hay conceptos que ni olemos. La norma propone una diferenciación por áreas, pero sólo para algún criterio concreto.
No tenemos ni los equipos humanos, ni el ecosistema ni las infraestructuras de los de las ciencias duras. Mediciones que antes se hacían a recorridos se convierten en un sistema instantáneo, descontextualizado, para justificar por una supuesta objetivación una estamentalización que existe de facto en la estructura científica. Sólo hay que ver la inversión en ciencia por áreas de conocimiento. Propongo un factor de corrección donde se haga la investigación realizada inversamente proporcional a la inversión en ciencia por áreas de conocimiento del país; cuanto más dinero se destine a ciencia en esa área, menos vale la investigación para el cómputo de la performance de ese profesor.
Se pide que para cubrir el estándar de investigación, 100 puntos, se dirija un i+d y se publiquen 8 artículos anuales en revistas de impacto. Es descabellado para algunas estructuras científicas y áreas de conocimiento.
Desconocemos el significado atribuido por la jerga de política científica a los conceptos de innovación científica y la transferencia de conocimiento. No porque no queramos, sino porque lo que nosotros hacemos nunca les ha interesado apoyarlo. Sería bueno que se definiera "innovación científica".
Se va a generar doble discriminación, aquellos que no tengan investigación van a tener que compensarlo con mayor docencia, con lo que serán recluidos y jamás pagarán la deuda de investigación que van a contraer.
Es sorprendente que la innovación docente tenga un peso tan pobre. El sistema no contempla el grado de experimentalidad de la docencia, ni la atención personalizado para el dominio de procedimientos ("conocimiento práctico"). La docencia sigue siendo el patito feo.
La formación permanente, el trabajo colegiado, la reflexión sobre la práctica... este sistema para etiquetar al profesorado universitario no ha oído hablar de estos temas. Es un sistema que convierte tu práctica profesional en una fotografía.
Los que más viajen de congreso o a hacer una estancia a alguna universidad, tendrán más puntos.
Los que generen patentes y los que generen contratos con la sociedad civil también tendrán un plus. El mismo del que los que generen MOOC. Las colaboraciones sociales valen cinco veces menos que las patentes, lo mismo que escribir una columna en prensa.
Bueno, no pasa nada, es un mundo feliz, todo está en su lugar, es medido, tiene un fin. Pero este mundo feliz tiene un aroma de reprensión que, además, es simplificador, afianzador de castas e injusto. Es la hipérbole de la numerología para esconder una gran mentira.

jueves, marzo 17, 2016

Cuando hablar de sacarse los mocos de la nariz genera simpatía por la investigación

Julieta Fierro hace divulgación científica en México, y lo hace muy bien. Es autora del libro de las cochinadas. Sus presentaciones son un show. Llega al estrado con una maleta de la que van saliendo cosas. Invita al público, como los payasetes o los magos (lo que para mí es una maravilla desde que era pequeño, no es peyorativo y demuestra su enorme inteligencia de físico), y estos invitados acaban su acto con una flor, un juguete que demuestra la importancia de las fuerzas de fricción, una pelota  china que demuestra que el universo se está expandiendo... Aprendes y te llevas un regalo. Llega incluso a tirar caramelos al público. Y nos aclaró por qué es importante sacarse los mocos de la nariz. Si quieren se lo relato en otro momento.

La profesora Fierro confiesa al principio del acto que lo hace para demostrar para qué sirve la astrofísica, que es lo que ella hace, y para justificar que se siga invirtiendo dinero en el tema. Una chulada.
En el marco del mismo congreso donde coincido con la profesora Fierro hubo, en otro momento, un debate donde a una profesora de Ciencias se le escapó, imprudente, que tenía compañeros que “sí hacían Física en serio”, pero en otra parte, no la en la escuela. Una pena, porque no ha entendido nada de la conferencia de Fierro. Eso me trajo a la mente una broma burda que corrió por las redes que, al parecer, provenía de estudiantes universitarios de ingeniería sobre lo mucho que estudiaban ellos y el tipo de aprendizajes infantiles que, suponen, hacen los futuros maestros.
Me puse a pensar que, quizá, la gente que trabajamos en educación necesitamos divulgadores como Julieta Fierro. Que demuestren, dejando una sonrisa en la boca, que la investigación educativa es capaz de explicar cosas que pasan en las aulas y en la vida de los niños y jóvenes. Algo que justifique fehacientemente la importancia de invertir en investigación educativa, que se percibe tan arcana como la metafísica. Incluso de algo tan cochino como sacarse los mocos de la nariz y que incide en nuestra buena salud. Seguro que hay algo equivalente, aparentemente trivial pero sustantivo para estar sano. Una pedagogía pública sobre la pedagogía. Que nos daría el prestigio que anhelamos. Para acallar a los indocumentados. Para poder generar más ciencia educativa. Hagamos un concurso de ideas.

miércoles, enero 13, 2016

Cuando los grandes relatos se olvidan de la gente y la dejan sin voz

Vivimos en un tiempo en España donde  una decisión administrativa ha decantado la aparición de multitud de tesis doctorales que llevaban años de proceso. No han sido inventadas, la modificación de la normativa de doctorado ha actuado como un abortivo.

No es el caso de la tesis de Adalgisa Pontes, una joven investigadora, artista, trabajadora y madre, que ha defendido brillantemente su tesis en la Universidad de Valladolid. Ha analizado la adaptación de espacios culturales como espacios pedagógicos en una ciudad del norte de Portugal, Vila do Conde. Despierata en mí una mirada sobre los  efectos ha tenido la crisis económica y la desaparición de la cultura de la agenda política y de las prioridades de la propia gente.
Vila do Conde, a la que la crisis ha golpeado, ha recuperado con cierta solvencia su patrimonio histórico, y ahí está, esperándonos.

Me interesa su tesis, en primer lugar, porque se pregunta por la interlocución entre la escuela y la vida, en este caso cultural. Después porque las TIC pueden ser un instrumento para construir arte y otras manifestaciones culturales, para dar voz, para comunicar compartimentos estancos... temas de los que Adalgisa habla y para los que, modestamente, dedico el espacio de mis clases.

Una tesis suele tener siempre algo biográfico. La de Adalgisa creo que empieza en que los poderes públicos portugueses -daría igual hablar de los españoles, los chinos...- hicieron una ley que obliga a tomar aprecio por el patrimonio cultural nacional. Es loable que el gobierno portugués anime a que se descubra el patrimonio cultural y la oferta que se hace en la red de equipamientos públicos, aunque a lo mejor es poco práctico. En ese sentido, el peso del marco legal habla más de una obligación que de un hábito cultural.

Digamos, de paso, que suena igual en todas partes, en todas las lenguas: cuando faltan ideas y se quiere adormecer a la gente, se apela al patriotismo.

La investigadora, músico, descubrió con estupor que las escuelas no utilizan los espacios culturales locales, que no hay diálogo entre los gestores de equipamientos culturales -generalmente los ayuntamientos- y las escuelas.

Hay aquí un problema ya planteado por la escuela nueva del entorno como recurso. Se apela a una visión de la naturaleza, el hombre y el mundo que le toca vivir. Refleja el optimismo ante la capacidad humana para preguntarse y preguntar. Tiene el peligro de cosificar lo que nos rodea, hacerlo funcional. Es una muestra de vínculo con lo cercano, lo cotidiano. Trae afectos, memoria, lo compartido, lo vivido, lo común, el espacio y el tiempo. Es una posición ética (como la del presidente Mujica, creo): es barato, no dilapida lo poco que nos queda, reutiliza, no es consumista. Contribuye a un relato que nos pega a lo local, sin que, por eso, no nos dejemos de preguntar por nuestra posición en el mundo.

El recurso también contribuye a un relato escolar político. Si se quiere recuperar el territorio, hace falta un ciudadano culto, que pueda expresar su voz, que pueda encontrar las de otros que le hablan desde el presente, el pasado o el futuro; un ciudadano que se apropie de los espacios, que los recree. Este discurso, me parece, estaba claro al final de los años setenta, cuando el programa socialista decide recuperar en España las ciudades para la gente, recordando la oposición entre una “cultura popular” (supongo que en la tradición de la que dispensaban los ateneos socialistas y anarquistas) y una cultura burguesa (de los grandes teatros y salas de exposiciones, un fenómeno más social que cultural). y se fijan en la narración francesa, con recursos, ciudadanía, movimientos sociales, equipamientos, programas culturales.

En su estudio, Pontes pregunta a los profesores por su implicación en la vida cultural local. Los resultados no son muy halagadores. Pero no busca culpables, más bien pone de relieve que falta talento para ver conexiones. La devolución que Pontes hace a la comunidad docente los sacude. También pregunta a los políticos por su discurso y a los técnicos por su gestión, y todos descubren que hay un público con el que no están dialogando. Estas constataciones son valiosas por sí solas, ponen a todos a pensar por qué estamos en este parón o impass.

En mis clases, con mis futuros maestros, nos preguntamos muchas veces por esta estanqueidad de lo cultural y lo vital, dos culturas que no se hablan, una gran narración nacional frente a una narración de la gente corriente, sin valor y sin voz. Esta constatación podría ser revolucionaria. Nos revolvería en relación con un currículum alcanforado. Removería el espacio que ocupamos cada uno, para que no pase nada, por otros espacios donde, al hablarnos, podrían pasar cosas diferentes.

Adalgisa propone que se constituya una plataforma para aumentar la dinámica cultural, para que fluya la información de la oferta, y una tarjeta para facilitar lo usos sociales de los equipamientos. Pilar Barrios, recordando a Kincheloe y a Eisner, propone: ¿por qué no probamos desde el arte y la música? El arte, dice, quita el callo de la incomunicación, conecta con las tradiciones, se recrea, se vuelve a hacer propio, vuelve a los espacios de donde salió con la gente que lo ha hecho suyo hoy.
El debate de la educación artística en el currículo de Primaria en España está bien reciente. La OEI lo ha incorporado como principal argumento de la educación que queremos en el siglo XXI.
Amparo Portanavarro habla de otra forma de concebir el espacio, los habitats sonoros, e investigar con el público para recuperarlo. Los colegas que hacen "Artografías" involucran a la población local. Chip Bruce y el Civic Media Centre del MIT proponen empoderar a la población con tecnología para apoderarse del territorio. Por mi parte, sigo pensando en cómo propongo que tomemos conciencia de nuestra posición "a la espera" y adoptemos una posición indagativa. Para esa posición indagativa, ya digo, hay otras herramientas que nos deberían convertir en interlocutores culturales.Un debate interesante sería saber cómo mejora la convivencia a partir de la comprensión de una vida en comunidad tan cultural y armoniosa.

Me parece que se abre, entonces, un debate sobre la enseñanza basada en lo local y en lo comunitario, Una política cultural como parte de una política integral sobre calidad de vida de la gente, donde lo que hace la ciudad es parte de una “pedagogía pública” (Giroux) de la ciudadanía. Es un discurso arrasado por el neoliberalismo que hay que reconstruir.

Otras preguntas que me hago leyendo a Adalgisa son: ¿qué intervención en el medio se permite la escuela  y los maestros de Vila do Conde? ¿qué visión orientadora ejercen los docentes de disciplinas artísticas en el papel del centro? ¿qué grado real de autonomía tiene el centro para diseñar su propio currículo? ¿qué demandas le hacen los maestros a los equipamientos? ¿qué vínculos acaba estableciendo con la comunidad? ¿qué papel tiene la dirección del centro? Si los docentes no utilizan los equipamientos, ¿es esperable que lo transmitan a sus estudiantes? Lo que me hace preguntarme, ¿realmente es un problema de publicidad? ¿A qué puede deberse que los docentes no utilicen todas las horas prevista en el currículo para la enseñanza de la educación artística? ¿Qué podrían hacer los centros educativos para tomar la iniciativa en el aprovechamiento de la oferta cultural de la villa? ¿Veremos a los maestros salir y descubrir con los responsables de los equipamientos culturales qué nuevos usos pueden darse a los mismos? ¿veremos a los maestros en formación ayudar a mapear con los maestros de Vila do Conde las oportunidades culturales de la villa, potenciando la cultura local en el currículo practicado? Preguntas todas para involucrar a nuestros estudiantes, sus maestros y familias con la vida en comunidad, para rehacer un gran relato en el cotidiano de la gente corriente.