domingo, noviembre 21, 2010

Cómo enseñar en el aula universitaria

Durante la primera década del presente siglo, la génesis del Espacio Europeo de Educación Superior se está mostrando como una oportunidad para transformar las prácticas de enseñanza universitaria, al menos en España. La foto que acompaña este posteo, que es de la colección particular de Juana Sancho a quien desafortunadamente no se le atribuye su autoría en el libro y pertenece a un aulario recientemente construido en una universidad española, representa una forma de trabajar. En aulas así se forjaron y forjamos alternativas a la enseñanza tradicional.
Como estudiante viví cierta agitación entre la aprobación en España de la LODE de 1985 y de la Reforma universitaria de 1987, dos patas del cambio educativo que pusieron los primeros solicialistas en el gobierno de mi país. Recuerdo que incluso los estudiantes de pedagogía organizamos entre medias un congreso de educación de corte autogestionario en la Universidad Complutense de Madrid, y que presidí una mesa con unas fotocopias sobre formación de docentes de Bruce Joyce que me hizo llegar Miguel Pereyra, un comparatista entonces secretario de la Revista de Educación y ahora en el Consorcio Fernando de los Ríos.
Esta reforma no ha sido recibida igual, es más, ha sido percibida como tecnocrática.
Algunos nos preguntamos: ¿hay un modelo de cambio? ¿Tiene un fundamento didáctico el modelo acordado? ¿Es posible hacer el cambio?
Hay ineficacias de la universidad en lo macro, con datos ciertamente preocupantes (porcentaje de estudiantes que no acaban la carrera en el tiempo estipulado, por ejemplo) que sólo los propios equipos docentes y la gestión universitaria pueden cambiar.
Pero nos preocupan aproximaciones unilaterales, que reducen el cambio a algunas reflexiones sobre el papel de los docentes y, pongamos por caso, la necesidad de evaluar su trabajo -cosa que ya se hace, dicho sea de paso-.
Pienso que la enseñanza universitaria parece no cambiar con rapidez a pesar de Bolonia, porque es deudora de plantillas, espacios, recursos, personal de apoyo y, sobre todo, de ideas de cómo trabajar mejor con todo ello. Sin condiciones materiales, la enseñanza que conocemos puede ser peor de lo que ya es; en peores condiciones todo funciona lamentablemente peor.
Por eso defendemos que la crisis educativa, la que Vd. quiera, es una cortina de humo sobre el empeoramiento de la enseñanza en todos sus niveles educativos que es consecuencia del desbaratamiento de servicios públicos en un guión elaborado por los neoliberales. "¿Darles más? No. Mejor hablar del tema de la autoridad, de los padres enemigos de los docentes, o evaluarles, a ver si trabajan de una vez", parecen decir.
Este libro que presentamos es deudor de dos grandes impulsos: un camino andado por Agustín de la Herrán en la recuperación de la didáctica universitaria, a su vez fruto de una iniciativa de un programa de formación de docentes de la UCM en los años 80, de quienes son representantes quienes presentan el libro, nuestros maestros y amigos Antonio Medina y Félix González; y un segundo camino, del grupo de investigación en el que participé y que coordinó Adriana Gewerc dentro del Programa de estudios y análisis de la Dirección General de Universidades, una de las 400 investigaciones realizadas los últimos diez años y que se reflejan en la web de este programa gubernamental, a partir de las cuales es posible reconstruir parte de la didáctica universitaria reciente. Lo hago con Wordle.
Wordle: diez años de investigación sobre la enseñanza en la universidad española

Llaman la atención las palabras Análisis, evaluación, diseño e impacto (las convocatorias eran para eso); luego siguen ciencias, competencia, calidad, e-learning y sociales (tecnología, calidad y enseñanza especifica); y en una tercera oleada tecnologías, gestión, procesos, mejora (que se parece, creo, a la segunda oleada, aunque seguro que me he dejado alguna, pasen y vean). El poderoso talismán tecnológico estaba en estas convocatorias de estudio. Sin embargo no es nuestro talismán. Tampoco la obsesión por cierta identidad perdida en la universidad cuando se atiende la demanda social (el mercado), ni la búsqueda de la razón frente a lo instrumental ("el hecho de percibir y de aceptar ideas eternas que sirvieran al hombre como metas era llamado, desde hace mucho tiempo, razón", dice Horkheimer en su Crítica de la razón instrumental).
Agustín de la Herrán y Joaquín Paredes hemos tenido la suerte de coordinar en este libro un equipo largamente preocupado por cambiar el modelo transmisivo, y hacerlo ayudados de nuevas ideas para la pedagogía en la universidad y con la contribución de las TIC-y también mucha investigación-. De eso habla el libro Cómo enseñar en el aula universitaria.
Otros coautores han sido:
AH, Disparates pedagógicos o retos de la enseñanza universitaria.
Javier Valle (UAM), El Proceso de Bolonia.
AH, Nivia Álvarez (U Camagüey), Para qué enseñar.
JP, La elaboración de la guía docente universitaria y la planificación por materias.
Fernando Hernández (UB), La creatividad performática en el aula universitaria.
Bartolome Rubia (UVA), Experiencias colaborativas universitarias apoyadas en e-learning.
Jesús Valverde (UEX), La tutoría ECTS de los estudiantes universitarios.
Asunción Manzanares (UCLM), Las prácticas profesionales universitarias.
Joxemi Correa (EHU-UPV), Cómo evaluar en el aula universitaria.
Juana Sancho (UB), Innovación, cambio y mejora de la enseñanza universitaria.
Juan de Pablos (US), Potenciación del trabajo del estudiante universitario mediante los usos de las tecnologías.
Adriana Gewerc (USC), Por qué, para qué y cómo del uso de las plataformas de e-learning en las universidades.
Meritxell Estebanell (UdG), Producción y uso de recursos digitales en la docencia universitaria.
JP Herramientas TIC, para la indagación educativa para docentes y sus estudiantes.
A nosotros no nos preocupa el talismán tecnológico, digo, sino hacer un cambio informado de las prácticas de enseñanza. Tememos que nos devoren la terminología, los formatos normalizados de información conocidos como guías del estudiante, el deslumbramiento por las herramientas y cierta tecnificación de los procesos que medio tapa una descarada búsqueda de eficientismo en la enseñanza universitaria. Los que aquí escriben no son de ese palo. Además, la reforma no es una reconversión industrial sino la recuperación de unos haceres reflexivos de equipos de docentes.
Muchas palabras nuevas en el panorama de la enseñanza universitaria a las que hemos querido dar un orden y cadencia en el pretexto de este posteo, un libro.